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Fragmento narrativo: la sirviente y la vieja — relato de servidumbre y violencia doméstica

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Página 68 de Antología literaria 4 · 2020
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Fragmento sobre trabajadora doméstica indígena interrogada por matar a su patrona. La «vieja» la enseñó a fuerza de gritos y golpes (circa 1945). Protagonista resiste con sumisión irónica.

📚 theory literatura ⭐⭐⭐ Dificultad 3/5 ⏱ 5 min lectura

Solución — Página 68

Antología literaria 4 · 2020

Lectura

Este fragmento narra, en segunda persona, la historia de una trabajadora doméstica (posiblemente indígena) que ha sido interrogada por haber matado a su patrona, «la vieja». El narrador-interrogador reconstruye los hechos y las condiciones de vida de la protagonista:

  • Al llegar a la casa, la protagonista se sienta pasiva junto al fogón, esperando comida entre cuyes, conejos y hormigas.
  • La vieja la «enseña» a fuerza de gritos, tirones de pelo, empujones y golpes: le señala el nombre de las cosas, la obliga a aprender las tareas del hogar mediante la violencia física.
  • La protagonista resiste a su modo: duerme donde no debe, mete animales equivocados a la olla, quema la cocina. Cada error es castigado con brutalidad.
  • El relato culmina en la primera gran paliza, fechada «allá por 1945», cuando el marido de la vieja la golpea con los pies y los zapatos.
  • La protagonista responde al interrogador con sumisión irónica: «Si usted lo dice, así debe ser, señor».
  • La página termina en suspenso: la protagonista «aprendió el nombre de las cosas» y las costumbres del hogar a través del sufrimiento.

Análisis literario

Punto de vista: Segunda persona («tú») que crea complicidad y distancia simultánea. El narrador reconstruye la vida de la protagonista como si ella no pudiera o quisiera narrarla por sí misma.

Temas centrales:

  • Servidumbre y explotación de trabajadoras domésticas indígenas en el Perú mid-siglo XX
  • Violencia como método de «educación» y dominación
  • Resistencia silenciosa y pasiva del oprimido
  • Ironía y ambigüedad en la voz narrativa

Recursos literarios:

  • Enumeración caótica: «sus gritos señalándote el nombre de las cosas... sus empujones... sus miradas furiosas... los golpes...»
  • Metáfora: «la vieja fue un solo grito que no paraba, un gusano en tus orejas»
  • Ironía: la protagonista «aprende» a través del trauma
  • Analepsis (retrospectiva): narración de hechos pasados dentro del interrogatorio presente

Glosario

  • tinterillo: abogado de poca monta, picapleitos
  • sango: mazamorra o pasta de maíz usado como alimento para animales de granja
  • bicharra: leña o astilla grande usada como combustible
  • demorona: persona que se demora, tarda demasiado (coloquialismo peruano)
  • plancha: electrodoméstico para planchar ropa; aquí también símbolo de poder y castigo
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Preguntas que la gente también hace

¿Qué efecto produce el uso de la segunda persona en este fragmento narrativo?
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¿Cómo refleja el texto las relaciones de poder entre patrona y sirviente en el Perú de 1945?
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¿Qué recursos literarios usa el autor para mostrar la violencia sin describir directamente los sentimientos de la protagonista?
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¿Por qué la protagonista responde «Si usted lo dice, así debe ser, señor»?
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¿Qué simboliza el «nombre de las cosas» que la protagonista aprende a través del sufrimiento?
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📌 Antes de leer esto
  • Nociones básicas de punto de vista narrativo (primera, segunda, tercera persona)
  • Contexto histórico-social del Perú de mediados del siglo XX
  • Ver páginas anteriores del texto para identificar título y autor del fragmento
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📝 Transcripción de la página (texto seleccionable) 2996 caracteres

con el suelo lleno de hormigas y cruzado por los viajes de cuyes y conejos;te sentaste quieta como una gallina enferma, mirando el fogón de donde sabías que tarde o temprano vendría la comida.

Me río si cree él que sufro con su cuento; me río y me tomo feliz esa primera sopa que me dieron ahí en el suelo.

Después, cuando dijeron que mataste a la vieja, los guardias te preguntaron por qué la escogiste a ella y no a tu amo, un tinterillo famoso por sus maldades. Para mí es fácil de explicar: la vieja estuvo más cerca de ti que el otro y te insultó desde el primer dia, molesta porque no entendias sus órdenes ni su mímica. Cuando abrió el pesebre con pocos chanchos, sin duda para enseñarte a darles de comer el sango, te fuiste derecho a dormir a ese lado; pero ella, con dos tirones de pelos, te volvió a la cocina para que los cuyes y conejos te enredaran las piernas con sus chillidos y vocecitas.Así comenzaron la muerte de la vieja, sus gritos señalándote el nombre de las cosas mientras ella cogia las cosas mismas en alto, metiéndotelas por los ojos; sus empujones en una dirección para que fueras en esa dirección;sus miradas furiosas sobre las ollas para que aprendieras cómo hacía los potajes; los golpes sobre ti y hasta sobre la escoba de ramas, si barrías mal;y los extraños modos de conectar ese demonio llamado plancha, que a veces podia servir para jugar con la ropa y a veces para quemarla tan bonito, haciéndole huecos en forma de plancha, y los huecos tan profundos que podian irse hasta el suelo, a través de la ropa y la mesa.

Al principio la vieja fue un solo grito que no paraba, un gusano en tus orejas. Con el tiempo su mirada no solo fueron sus ojos huecos con otros ojos adentro, sino sus dientes medio quemados, su boca sin labios, su cuerpo deforme, barrigón y jorobado —ah, cómo te ríes ino?—, una maldición que te miraba de arriba abajo, dia y noche. Y todo mezclado con los nombres raros que les ponía a las cosas y las órdenes absurdas de ir allá cuando te había mandado acá, de cocinar esto cuando te había dicho barre no más, o limpia,o plancha esa camisa del señor. La obedeciste, pero no como ella quería:metiste a la olla otro animal, quemaste una parte de la cocina. Su cara se encendió más que el fogón y te vino a quemar con un leno de la bicharra, y cuando caíste y te hiciste un ovillo en el suelo, el mismo bulto que formaste al llegar, una manchita miserable en la cocina..

jQué estará diciendo, habla muy rápido!, ja qué hora vuelvo a mi cocina? Después dirá que soy demorona.

... ella llamó al viejo de su marido y te señaló echando espuma por la boca, hasta que el viejo se animó a probarte con los pies, y como estabas dura, te metió los zapatos en la barriga y las piernas. Esa fue la primera gran paliza, allá por 1945. ;Me equivoco o no?

Si usted lo dice, así debe ser, señor.

Te quedó la lección aunque ella no lo soñara, iverdad? Aprendiste el nombre de las cosas, una gran parte de lo que no debía hacerse, las costumbres del

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