Cada competencia se desglosa en capacidades (qué debe hacer el estudiante) y en un descriptor observable (qué se espera ver o escuchar en el aula, aquí ligado a los derechos de la PAM: Persona Adulta Mayor).
Niveles de calificación
- Logrado: el estudiante cumple el descriptor con autonomía y consistencia.
- En proceso: lo cumple parcialmente, con apoyo o de manera irregular.
- Inicio: aún no evidencia el descriptor; requiere mediación docente intensa.
Cómo aplicarla (guía paso a paso)
- Elige la actividad de aula (escucha de un comunicado, lectura de un texto simple, escritura de un cartel).
- Observa al estudiante mientras participa y toma notas breves sobre evidencias concretas.
- Para cada capacidad, marca el nivel alcanzado en la columna correspondiente.
- Registra observaciones cualitativas para orientar la retroalimentación y el trabajo con las familias.
Ejemplo de aplicación
Descriptor: "Escribe carteles organizando sus ideas y considerando el propósito y situación comunicativa."
- Si el estudiante redacta el cartel con orden de ideas y apropiado para el contexto, se marca Logrado.
- Si necesita que le recuerden la estructura, se marca En proceso.
- Si aún no logra escribir el texto, se marca Inicio y se planifica una mediación.
Respuesta orientativa: La rúbrica debe usarse como herramienta formativa: primero se evidencia, luego se califica el nivel y finalmente se retroalimenta al estudiante, a la familia y al docente, promoviendo el uso del quechua en situaciones reales de comunicación.
Uso pedagógico recomendado
- Comparte los descriptores con los estudiantes en su lengua para que comprendan qué se espera de ellos.
- Involucra a padres, madres y docentes en la revisión de textos, tal como lo indica el descriptor de evaluación escrita.
- Utiliza los tres niveles no como nota final, sino como mapa del progreso para planificar las siguientes actividades.