La página no contiene ejercicios escolares: es orientación pedagógica del proyecto ¡Me lo contó un pajarito! (página 49 del libro). Se explica con rigor cada vía de escucha y la fase de elaboración.
La voz de mis vecinos
- Animar a personas vecinas de la localidad a compartir con el grupo un relato representativo de su cultura: la historia de la colonia donde viven, una festividad importante o una leyenda.
- Si las condiciones lo permiten, salir a buscar esas narraciones en la comunidad y hacer notar que quienes las conocen forman parte de un mismo territorio y nos hacen parte de un saber colectivo.
- Registrar en el portafolio las narraciones compartidas, incorporando dibujos, grafías o líneas de expresión.
- Si en la comunidad se habla una lengua originaria, generaría gran interés que la narración se hiciera en esa lengua y en español.
La voz de lo escrito
- Seleccionar en colectivo relatos, cuentos o leyendas en la Biblioteca Escolar u otros espacios de lectura y leerlos en voz alta.
- Mencionar datos relevantes: quién los escribió y el lugar de origen de cada narración.
- Al leer, usar inflexiones de voz, música, expresión corporal y facial; mostrar textos e imágenes para que observen con atención y expresen lo que les generan; pedir que describan a los personajes.
- Al concluir, animar a registrar los relatos en el portafolio.
Respuesta: Esta vía conecta la narración oral con los libros: leer en voz alta con recursos expresivos acerca el texto escrito a la tradición oral.
La voz sin rostro
- Reproducir el audio de una leyenda, cuento o relato: grabarlo, pedir a alguien que lo grabe o descargarlo de una plataforma.
- Explicar al grupo que usará solo el sentido del oído e invitarlo a permanecer atento e imaginar todo lo que se menciona.
- Al concluir, animar a contar su experiencia con preguntas: "¿Qué les pareció la narración?", "¿Cómo imaginan a los personajes y lugares?", "¿Qué sintieron al escuchar la historia?", "¿Qué opinan de los sonidos y la música, si es que los hay?", "¿Cuál es la diferencia entre sólo escuchar un relato y mirar a la persona que lo narra?".
Respuesta orientativa: Escuchar sin ver a quien narra ejercita la imaginación visual y auditiva; la diferencia es que sin el rostro cada niño construye sus propias imágenes, mientras que mirar al narrador ofrece gestos y expresiones que guían la comprensión.
Organización del trabajo y elaboración del teatrino
- Terminada la escucha y recolección de historias, cada niña y niño registra una en su portafolio (una que le haya gustado o una creada por él); para elegir los relatos que se compartirán con la comunidad escolar elaboran un listado.
- Formar pequeñas comunidades (equipos) y distribuir una escena a cada miembro de alguna de las historias contadas en clase.
- Para elaborar las escenas, explorar técnicas y materiales: recortar papel en láminas, pintura en acuarela, colorantes naturales, sellos o impresiones con diferentes siluetas; explorar formas, líneas, colores y texturas.
- Dedicar tiempo a construir el teatrino con cajas de cartón u otro material adecuado y decorarlo a su gusto; ese teatrino servirá como el kamishibai donde se colocarán las imágenes recolectadas en el portafolio.
- Usar también los otros materiales de los nuevos LTG para educación preescolar.
- Revisar periódicamente los registros; preguntar por los cuentos, relatos, historias y leyendas escuchados y guiar una asamblea para recordar las narraciones a partir de los registros, ayudando a completar la información necesaria para narrar la historia que desean contar.
Respuesta: El trabajo cooperativo reparte escenas por equipo, explora técnicas gráfico-plásticas y culmina en un teatrino kamishibai construido por el grupo.
La voz vecina lleva el saber colectivo del territorio al aula, con valor especial si se escucha en lengua originaria y en español.









