La página no contiene ejercicios escolares: es orientación pedagógica del proyecto ¡Me lo contó un pajarito! (página 51 del libro). Se explica sección por sección.
Aspectos para valorar la presentación (lista iniciada en la página anterior)
- Descripción de personajes y lugares.
- Secuencia de la historia.
- Inflexiones y tonos de voz.
- Uso de imágenes.
- Efectos de sonido.
- Atención y escucha activa.
- Responsabilidad en las actividades.
Difusión e invitación
- Dialogar sobre cómo las narraciones surgen o se insertan en la vida cotidiana y la cultura de las comunidades, recordando a quiénes les contaron las historias o si las recuperaron de algún libro.
- Elaborar una invitación dirigida a algún grupo de la comunidad escolar, porque un kamishibai no tiene el tamaño suficiente para un público muy amplio.
- Compartirla, en compañía de un adulto si es posible, con vecinos y familiares cercanos.
- Involucrar al grupo en la preparación de la producción final con preguntas: ¿dónde se llevará a cabo?, si se hará en el salón, ¿cómo se acomodará el espacio?, ¿se dará una bienvenida?, ¿quién será el encargado?
Respuesta: El público se define por las dimensiones del teatrino; la organización del evento es responsabilidad compartida del grupo.
Comunicamos nuestros logros
- Guiar a las niñas y los niños para montar el teatrino según las responsabilidades asignadas.
- Antes de la presentación, invitarlos a compartir con la audiencia las acciones realizadas durante el proyecto (portafolio con sus dibujos, diario o cartilla de lectura) para revivir el proceso.
- Al terminar, motivarlos a escuchar la experiencia de los asistentes y recibir su retroalimentación.
- Si es posible, montar una pequeña exposición con las ilustraciones de cada relato para que expliquen al público el proceso seguido y a qué parte del relato corresponde cada imagen.
Respuesta: La presentación se convierte en un acto comunicativo doble: narrar la historia y exponer el proceso de trabajo.
Reflexión sobre el aprendizaje
- En asamblea tras la presentación, reflexionar sobre los beneficios de compartir narraciones con la comunidad y sobre la vivencia de combinar narración, representación gráfica, recursos textuales y lenguajes artísticos.
- Puntos propuestos: ¿cómo se sienten después de haber realizado una narración con imágenes?, ¿por qué?, ¿qué aprendieron con la narración de diversas historias?, ¿cuál fue la mayor dificultad que enfrentaron en comunidad?, ¿qué les gustaría hacer más adelante?
- Retomar el portafolio para comunicar las vivencias del proyecto y compartir conclusiones en asamblea.
- Llevar a casa las ilustraciones para mostrarlas a la familia, como recuerdo de la experiencia colectiva y estímulo para registrar otras narraciones que les compartan.
Respuesta orientativa: La reflexión cierra el ciclo del proyecto: los niños valoran el aprendizaje logrado (narrar, dibujar, colaborar) y proyectan nuevas narraciones.
Posibles variantes
- Caja de accesorios: inventar historias con eventos, personas y lugares de la vida comunitaria (festividad, costumbre o tradición), reuniendo objetos del entorno; además apoya a las niñas y los niños con discapacidad visual o pérdida sensorial dual, pues comprenden el cuento por reconocimiento táctil.
- Kamishibai adaptado: usar rotafolio, portapapeles o caballete para las láminas, o que una persona las sostenga; también títeres, movimientos corporales, sonidos de voz, cuadros vivientes y otras expresiones artísticas como recursos narrativos; si es posible, grabar un audiovisual o un podcast (continúa en la página siguiente).
Respuesta: Las variantes hacen la propuesta inclusiva y flexible, adaptándola a los recursos del aula y a la diversidad sensorial del grupo.
Tras ensayar, se propicia una reflexión colectiva sobre qué funcionó y qué revisar antes de la presentación ante la comunidad escolar.








