Reunidos en pequeñas comunidades, compartan su dibujo y platiquen acerca de sus gustos y preferencias, por ejemplo:
¿Cómo les gusta que los llamen?, ¿por qué?
- Cada integrante dice el nombre o apodo con el que prefiere que le llamen.
- Explica el motivo: puede ser su nombre completo, un apodo de la familia o un nombre con el que se sienta cómodo y respetado.
- Se concluye que llamar a alguien como él lo pide es una forma básica de respeto.
Respuesta orientativa: A mí me gusta que me llamen por mi nombre de pila porque es el que usan en mi casa y me hace sentir que me tienen en cuenta; a mi compañero le gusta su apodo porque lo usa su familia desde pequeño. Lo importante es que cada quien elija cómo quiere ser llamado y los demás respeten esa elección.
¿Qué ropa les gusta usar para sentirse cómodos?
- Cada alumno menciona la prenda que le resulta más cómoda para jugar y aprender (por ejemplo: pantalón con cómoda, camiseta, zapatos deportivos).
- Se escuchan las diferentes preferencias sin juzgarlas.
- Se reflexiona: no a todos les gusta la misma ropa y eso está bien, porque cada persona tiene gustos distintos.
Respuesta orientativa: A algunos nos gusta usar ropa deportiva porque nos permite correr en el recreo; a otras personas les gusta usar vestidos o camisetas de sus colores favoritos. Cada quien usa la ropa con la que se siente bien y no debemos criticar lo que los demás visten.
¿Cuáles son las actividades que más disfrutan?
- Cada alumno nombra la actividad que más le gusta (leer, dibujar, jugar fútbol, bailar, hacer puzzles, etcétera).
- Se anotan todas en el pizarrón para ver la variedad.
- Se concluye que en un mismo grupo conviven gustos muy diferentes y eso enriquece la convivencia.
Respuesta orientativa: A algunos les gusta dibujar, a otros jugar al fútbol o bailar, y a otros leer o armar rompecabezas. Que cada quien disfrute de actividades distintas hace que el grupo sea más diverso y podamos aprender unos de otros.





