En colectivo, hagan lo que se indica: salgan al patio, formen comunidades y ubíquense en un punto (al frente, atrás, a la derecha o a la izquierda) tomando como referencia el centro del patio.
Salgan al patio de la escuela.
- El docente organiza la salida ordenada del aula hacia el patio.
- Se elige un punto central visible (un árbol, una cancha, una banca) como referencia.
- Cada estudiante observa qué elementos naturales y construidos hay alrededor: suelo, plantas, sombra, basura, etc.
Respuesta orientativa: Al salir al patio se identifican componentes del ecosistema escolar: suelo, pasto, árboles, insectos, luz solar, temperatura y humedad. Estos elementos interactúan igual que en un ecosistema natural, solo que aquí también hay componentes construidos por las personas.
Formen comunidades y colóquense en uno de los siguientes puntos: al frente, atrás, a la derecha o a la izquierda del centro del patio.
- Se forman cuatro equipos o "comunidades".
- Cada comunidad se ubica en una posición distinta respecto al centro: una al frente, otra atrás, otra a la derecha y otra a la izquierda.
- Cada comunidad observa y registra lo que ve desde su posición: qué seres vivos hay, qué tipo de suelo, si hay sombra o sol, si hay residuos.
- Se comparan los registros: aunque todas las comunidades están en el mismo patio, cada punto tiene condiciones distintas (más sol, más sombra, más humedad, más basura).
Respuesta orientativa: Cada punto del patio representa una "zona" con condiciones propias de luz, humedad y seres vivos, igual que ocurre dentro de un ecosistema. Al comparar las cuatro posiciones se comprueba que un mismo espacio puede tener microambientes diferentes y que las acciones humanas (tirar basura, pisar el pasto, cortar ramas) afectan de forma desigual a cada zona.
Reflexión sobre el texto
El texto explica que un ecosistema está formado por componentes que interactúan: el ambiente físico (montañas, ríos, dunas), los organismos vivos (animales, vegetación, personas) y factores como el clima, la temperatura, la luz solar y la humedad. Los bienes naturales que resultan de esas interacciones son aprovechados por los seres humanos, y ese aprovechamiento puede tener impactos positivos o negativos. El ejemplo de los bosques de montaña muestra un impacto negativo: al talar los árboles, las raíces ya no detienen el suelo y se producen deslaves. Por eso es importante reconocer los impactos negativos y proponer acciones individuales y colectivas para cuidar los ecosistemas, de los que depende la vida en el planeta.
Respuesta orientativa: Cuidar el ecosistema implica acciones individuales (no tirar basura, ahorrar agua, no maltratar plantas ni animales) y colectivas (reforestar, separar residuos, campañas escolares de limpieza). Reconocer los impactos negativos permite proponer soluciones antes de que el daño sea irreversible.








