Reunidos en comunidades, escuchen y reflexionen sobre la situación del recreo: a los varones se les da preferencia para jugar en la cancha de fútbol y a las niñas se les niega la participación solo por ser niñas.
- Identificamos el hecho central: se reparte el acceso al juego según el género, no según el interés o la habilidad.
- Reconocemos que negar la participación a alguien por ser niña es un trato desigual: se le excluye de un espacio común.
- Valoramos que la cancha es un espacio de todas y todos; el recreo debe garantizar el derecho al juego sin discriminación.
- Proponemos acuerdos: turnos mixtos, reglas consensuadas y que quien organiza el juego invite a participar a todo el grupo.
Respuesta orientativa: La situación no es correcta porque discrimina a las niñas y les niega su derecho a jugar y convivir. Todos los niños y las niñas pueden jugar fútbol si lo desean; excluirlas por su género reproduce desigualdad. Lo justo es acordar turnos y reglas que incluyan a todas las personas del grupo.











