En asamblea, compartan los juegos que registraron en la tabla anterior.
- Organicen el grupo en círculo para que todos puedan escucharse.
- Cada estudiante menciona el nombre del juego que registró y una regla básica.
- El docente anota en el pizarrón los juegos repetidos y los nuevos.
- Agrupen los juegos según si son cooperativos o competitivos.
Respuesta: Se comparten los juegos registrados y se clasifican en cooperativos y competitivos.
Reflexionen sobre la importancia de practicar juegos que favorecen la sana convivencia y la superación individual, sin que haya perdedores.
- Identifiquen qué emociones aparecen cuando se gana y cuando se pierde.
- Comparen esas emociones con las que surgen en juegos donde todos colaboran.
- Reconozcan que en los juegos cooperativos nadie queda eliminado y todos aportan.
- Concluyan que estos juegos fortalecen el respeto, la empatía y la mejora personal.
Texto informativo
Cuando juegas, experimentas diversas emociones como alegría, sorpresa, curiosidad, miedo, enfado, culpa, tristeza, amor, calma, asco o vergüenza. Todo depende de tu percepción, del rol que tienes en el juego, de las circunstancias e, incluso, del sitio en donde estás jugando. Muchas de esas emociones se intensifican cuando el juego es competitivo y, claro, son distintas si ganas o si pierdes.
Respuesta orientativa: Las emociones en el juego son normales y variadas; reconocerlas ayuda a regularlas y a convivir mejor, tanto al ganar como al perder.
Los juegos sin perdedores favorecen la sana convivencia porque todos participan, se apoyan y celebran los logros del equipo; además, permiten superarse individualmente sin miedo a ser eliminado.


