Lectura: 'Las plantas también sangran' — narrativa sobre la infancia y la menstruación
Respuesta rápida
Lectura narrativa sin ejercicios. Tema: amistad infantil y la menstruación simbolizada en el 'sangrado' de una planta.
Solución — Página 150
Colección Sk´asolil. Múltiples lenguajes. Libro de Educación Secundaria Grado 2° Ciclo Escolar 2025 - 2026
Contexto de la página
Página 149 del libro Múltiples lenguajes (Colección Sk'asolil), correspondiente a una lectura literaria de tipo narrativo. No contiene ejercicios ni actividades numeradas: es un texto de lectura para el estudiante.
Análisis del contenido
- Voz narrativa: primera persona. Una niña recuerda su infancia y su amistad con Karla, vecina de su misma edad.
- Espacios: el terreno baldío contiguo (autos oxidados, ardillas) y el patio del frente, donde juegan.
- Personajes: la narradora, Karla (delgada, ojos oscuros), los hermanos de ambas, doña Mari (vendedora de tacos rojos) y el padre de Karla (alcoholismo).
- Juego central: sacar 'pasteles de lodo' intactos humedeciéndolos un poco antes de separarlos.
- Nudo simbólico: al cortar tallos de una planta, brota un líquido morado y espeso. Karla dice: «las plantas también sangran». Luego llora y confiesa: «Mamá a veces sangra. Yo también, pero duele».
- Temas: amistad infantil, juego, descubrimiento del cuerpo, menstruación, empatía, vulnerabilidad.
Interpretación
El texto usa el sangrado de la planta como analogía para introducir, desde la mirada infantil, la menstruación. El llanto de Karla y su frase final muestran dolor físico y emocional, y abren la puerta a la empatía y al diálogo sobre el cuerpo.
Respuesta orientativa: La página es una lectura literaria; no plantea ejercicios. Su valor está en la metáfora de la planta que 'sangra' como puente para hablar de la menstruación desde la infancia.
Contenido de la página
Al lado derecho de nuestra casa había un terreno baldío lleno de yerbas que cubrían los cascarones de autos viejos y oxidados bajo las patitas de las ardillas que a mis hermanos y a mí nos gustaba ver por encima de la barda del balcón.
Al otro lado estaba la casa de Karla, una niña de mi edad que tenía dos hermanos, igual que yo. Su mamá, doña Mari, vendía tacos rojos por las noches, mientras su esposo se emborrachaba junto a otros señores en la vulcanizadora de la esquina.
Karla y sus hermanos iban a jugar a la casa muy seguido: a veces todos juntos, corriendo entre los patios conectados por un largo pasillo, y otras sólo Karla y yo, en el patio del frente, el más bonito y espacioso. Karla, delgada y casi transparente, pero con ojos muy oscuros, me enseñó muchos juegos nuevos. Por ella aprendí a sacar intactos los pasteles de lodo que se forman en la tierra cuando se agrieta después de que no ha llovido en varios días. Nuestro secreto era mojarlos un poco, sólo poquito, para que no se hicieran polvo al separarlos de los otros y no se desmoronaran en nuestras manos. El agua refrescaba los pasteles del suelo y así podían salir completos, sin romperse aunque los arrancáramos de sus otras piezas.
Un día, cuando buscábamos en qué entretenernos después de repasar todos los juegos que sabíamos, arrancamos pequeños trozos de una planta en la jardinera del patio, una de tallos firmes con hojitas dispuestas en pares que se sujetaban a él y que, cuando las cortábamos, desprendían un líquido morado y espeso.
—Mira, las plantas también sangran —me dijo Karla con sus ojos eternos mientras dibujaba con los tallos rotos en el suelo, que se inundaba de esa tinta espesa y oscura.
—¡Sí es cierto, sangran! —contesté, aunque a mí la sangre me asustaba y sólo la había visto aquella vez que me caí de la bicicleta y me abrí la rodilla. Una cicatriz que nunca se borró.
Karla restregaba los tallos en el suelo, lento, lento, y decía cosas que yo no podía escuchar bien, como platicando con ella misma, muy quedito. De pronto sus ojos perdidos soltaron unas lágrimas que escurrieron pesadas por sus mejillas blancas.
—¿Por qué lloras? —pregunté asustada.
—Mamá a veces sangra. Yo también, pero duele.
Tabla
| Elemento | Descripción |
|---|---|
| Narrador | Primera persona, niña |
| Personajes | Narradora, Karla, hermanos, doña Mari, padre de Karla |
| Espacios | Terreno baldío, patio del frente, casa de Karla |
| Tema central | Amistad infantil y descubrimiento de la menstruación |
| Símbolo | Líquido morado de la planta = sangre |
Diagrama
flowchart TD
A[Narradora] --> B[Amistad con Karla]
B --> C[Juego: pasteles de lodo]
C --> D[Descubrimiento: planta que 'sangra']
D --> E[Confesión de Karla: 'Mamá a veces sangra. Yo también, pero duele']
E --> F[Temas: cuerpo, menstruación, empatía]
Glosario (5)
- baldío
- Terreno sin cultivar ni construir.
- vulcanizadora
- Taller donde se reparan llantas de automóvil.
- cascaron
- Armazón o carrocería vacía de un vehículo.
- jardinera
- Maceta o espacio donde se cultivan plantas.
- menstruación
- Sangrado periódico del útero en las personas con capacidad de gestar.
Preguntas para practicar
¿Qué significa la frase 'las plantas también sangran' en el contexto del relato?
Es una analogía que usa el líquido morado de la planta para nombrar, desde la mirada infantil, la sangre del cuerpo humano. Prepara el momento en que Karla habla de la menstruación de su mamá y de la suya.
¿Por qué llora Karla al final del fragmento?
Karla llora porque asocia el 'sangrado' de la planta con el sangrado menstrual propio y de su mamá, que le produce dolor físico y emocional. Su llanto expresa vulnerabilidad y la necesidad de ser escuchada.
¿Qué relación hay entre el juego de los pasteles de lodo y el descubrimiento del cuerpo?
El juego muestra un mundo infantil de exploración y cuidado (mojar el lodo para que no se rompa). Ese mismo cuidado se traslada al descubrir el cuerpo y la menstruación, temas que requieren delicadeza y empatía.
Temas y conceptos clave
Figuras de la página (1)

Preguntas que la gente también hace
¿Qué significa la frase 'las plantas también sangran' en el texto?
¿Por qué llora Karla al final del fragmento?
¿Qué recursos literarios usa la narradora para hablar de la menstruación?
- • Identificar elementos del texto narrativo (personajes, espacio, trama)
- • Reconocer figuras literarias básicas como la metáfora
📝 Transcripción de la página (texto seleccionable) 2250 caracteres
Al lado derecho de nuestra casa habia un terreno baldio lleno de yerbas que cubrian los cascarones de autos viejos y oxidados bajo las patitas de las ardillas que a mis hermanos y a mí nos gustaba ver por encima de la barda del balcón.
Al otro lado estaba la casa de Karla, una nina de mi edad que tenia dos hermanos, igual que yo. Su mamá, doña Mari, vendia tacos rojos por las noches, mientras su esposo se emborrachaba junto a otros señores en la vulcanizadora de la esquina.
Karla y sus hermanos iban a jugar a la casa muy seguido: a veces todos juntos, corriendo entre los patios conectados por un largo pasillo, y otras sólo Karla y yo, en el patio del frente, el más bonito y espacioso. Karla,delgada y casi transparente, pero con ojos muy oscuros, me enseñómuchos juegos nuevos. Por ella aprendí a sacar intactos los pasteles de lodo que se forman en la tierra cuando se agrieta después de que no ha llovido en varios dias. Nuestro secreto era mojarlos un poco, sólo poquito, para que no se hicieran polvo al separarlos de los otros y no se desmoronaran en nuestras manos. El agua refrescaba los pasteles del suelo y así podian salir completos, sin romperse aunque los arrancáramos de sus otraspiezas.
Un dia, cuando buscábamos en qué entretenernos después de repasar todos los juegos que sabiamos, arrancamos pequeños trozos de una planta en la jardinera del patio, una de tallos firmes con hojitas dispuestas en pares que se sujetaban a él y que, cuando las cortábamos, desprendian un liquido morado y espeso.
—Mira, las plantas también sangran —me dijo Karla con sus ojos eternos mientras dibujaba con los tallos rotos en el suelo, que se inundaba de esa tinta espesa y oscura.
—jSí es cierto, sangran!—contesté, aunque a mí la sangre me asustaba y sólo la habia visto aquella vez que me caí de la bicicleta y me abrí la rodilla. Una cicatriz que nunca se borró.
Karla restregaba los tallos en el suelo,lento, lento, y decia cosas que yo no podia escuchar bien, comoplaticando con ella misma, muy quedito. De pronto sus ojos perdidos soltaron unas lágrimas que escurrieron pesadas por sus mejillas blancas.
—jPor qué lloras?—pregunté asustada.—Mamá aveces sangra.Yo también, pero duele.
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