De esta manera, los jóvenes de cada grado y grupo fueron describiendo una a una las acciones realizadas enfocándose, como lo habian acordado, en responder las preguntas: qué habían hecho, por qué lo habían hecho, cómo lo habían hecho y qué les faltaba por realizar. Toda esa información estaba integrada en sus organizadores gráficos y se notaba la confianza en el discurso de los expositores,lo que agilizó la presentación de los proyectos.
De manera cordial, los asistentes de Ia comunidad fueron compartiendo comentarios y escribiendo, en las tarjetas que les proporcionaron, sus recomendaciones para los proyectos. La familia de Azucena les reconoció su esfuerzo y dijo que la mayor satisfacción seria ver los efectos de sus proyectos en la escuela y la comunidad, lo cual ya comenzaba a notarse en la colocación de botes etiquetados para cada tipo de basura en la escuela y en que el camión recolector ya pasaba más seguido.
Con este comentario, los jóvenes manifestaron su interés por que sus proyectos alcanzaran el horizonte de expectativas de la mejor manera. Reconocieron la importancia de valorar el trabajo realizado de forma individual y colectiva, al igual que el impacto logrado con su alternativa para resolver la problemática identificada y acordada.
Además, destacaron que la valoración del trabajo colectivo se reflejaba en los comentarios de la comunidad durante la presentación. Éstos hacían énfasis en los aspectos de organización del trabajo, la elaboración de materiales y en garantizar que comunicaran los avances y resultados de sus proyectos de forma comprensible para todos los asistentes. La transmisión de ideas con claridad, respeto y amabilidad entre los companeros y hacia todos los presentes evidenciaba el aprendizaje adquirido en la escuela.
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José Daniel Romero Gutierrez, CluDAD DE MExIco