Flora Perelman (1993) define al texto argumentativo como un conjunto de razonamientos acerca de uno o varios problemas, que tiene como propósito que el lector o el oyente acepte o evalúe ciertas ideas o creencias como verdaderas o falsas, y ciertas opiniones como positivas o negativas.Es un discurso dialógico, es decir, un intercambio de discurso, que puede ocurrir en distintas situaciones, ya sea en la que diversos sujetos presentan sus puntos de vista y hacen objeciones respecto al razonamiento de otros,como un debate, o en el que un solo sujeto argumenta y presenta la refutación o posibles refutaciones, como un ensayo. En el ámbito escolar, el debate, el ensayo, la reseńa y la mesa redonda son los formatos argumentativos por excelencia para abordar este tipo de textos.
La estructura más común en un texto argumentativo consiste en presentar una introducción, un desarrollo y una conclusión. En la introducción, se define el problema identificado, se toma una posición sobre éste o se formula una tesis al respecto.Por su parte, en el desarrollo se presentan los argumentos, que justifi can la tesis, acompanados de datos e información necesaria que los valide. Finalmente, en la conclusión, se reafirma la postura tomada respecto al problema y se ratifica o no la tesis.
Esta estructura no tiene por qué ser exactamente igual en todos los textos, ya que puede sufrir transformaciones que dependen de las características del escrito; por ejemplo, dejar implícita la conclusión y sólo mostrar evidencias. Sin embargo, es importante tener estas tres partes en consideración para planifi car un escrito propio y no perderse en el proceso, porque, por ejemplo, si la mención de la tesis se deja al final del escrito, desorientaria la lectura.
A pesar de eso, la autora argumenta que la efectividad del texto no se encuentra en las propiedades de la estructura, sino en la calidad y la diversidad de las estrategias discursivas utilizadas para persuadir al lector. Las estrategias pueden clasifi carse considerando, en primer lugar, la razón, el predominio de la objetividad, en la que se encuentran la opinión de un especialista, defi niciones, ejemplifi caciones, descripciones detalladas, fuentes de información variadas, etcétera. En segundo lugar,se debe tomar en cuenta la sensibilidad, el predominio de la subjetividad que da lugar al discurso persuasivo en que se encuentran algunas estrategias como la ironia o la insinuación. El empleo de una u otra estrategia se define en virtud de la intención que tenga el autor del texto y, por supuesto, el contexto donde se presentará este escrito.
Los textos argumentativos se encuentran en la vida cotidiana y cumplen una función crítica. Otra de sus funciones, desarrollada por Claudia Poblete (2005), apunta que el proceso de escritura de un texto argumentativo posee características que le son propias y que su enseńanza no pasa sólo por mejorar los niveles metacognitivos; es decir, estimula los
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