Improvisa algunas historias con tus compañeros y deja que tu imaginación vuele. Luego, escribe esas experiencias en un papel. Llena la página en blanco con diálogos que den vida a un universo ficticio donde puedas expresar lo que piensas y sientes sobre tu realidad. Cuando tengas tus diálogos listos, llévalos al espacio vacío. Junto con tus compañeros, transforma tu texto dramático en ensayos, y convierte esas palabras en un espectáculo que sorprenda al público con la magia única del teatro.
- Improvisación inicial: Reúnanse en grupos de 4 a 6 integrantes. Elijan una situación cotidiana de su comunidad (por ejemplo, una feria, un recreo, un viaje en combi) y actúenla sin guion durante 3 minutos.
- Registro de ideas: Cada estudiante anota en su cuaderno los diálogos, gestos y emociones que surgieron. Se seleccionan los momentos más significativos.
- Escritura del texto dramático: Estructura en tres partes: presentación (personajes y lugar), nudo (conflicto) y desenlace (solución). Incluye acotaciones entre paréntesis para indicar tono, movimiento o escenografía.
- Ensayo: Lean el texto en voz alta, asignen roles y ajusten los diálogos para que suenen naturales. Practiquen la expresión corporal y vocal.
- Puesta en escena: Presenten la obra ante el aula o la comunidad, incorporando los talentos del grupo (música, danza, utilería, vestuario).
Respuesta orientativa: El texto dramático resultante debe reflejar una problemática real de los estudiantes, con personajes definidos y un conflicto claro, y al menos un elemento artístico adicional (música, danza, títeres o escenografía) que enriquezca la puesta en escena.







