Respuesta orientativa: La igualdad es el pilar sobre el que se sostiene la democracia. Sin igualdad ante la ley (isonomía), las personas con más poder o riqueza pueden evadir la justicia, creando un sistema que favorece a unos pocos. Sin igualdad de expresión (isegoría), solo las voces dominantes se escuchan en el debate público, lo que distorsiona la voluntad colectiva. Sin igual participación en el poder (isocracia), las decisiones no reflejan el bien común sino intereses particulares. Por tanto, la igualdad no es un complemento de la democracia, sino su condición de posibilidad: sin igualdad, la democracia es solo una fachada que oculta relaciones de poder injustas.