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Lengua Y Literatura · 10 EGB · 2025
Lengua Y Literatura · 10 EGB · 2025

Ministerio de Educación del Ecuador

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Los celosos - Desenlace

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Final del cuento.

📚 theory lengua-y-literatura ⭐⭐⭐⭐ Dificultad 4/5 ⏱ 8 min lectura

Solución — Página 185

Lengua Y Literatura · 10 EGB · 2025

Desenlace

El marido sigue a Irma hasta el consultorio. Al oír al dentista murmurarle 'iNo sería lindo pasear por estos paisajes?', ciego de celos golpea a Irma con el paraguas. El golpe le rompe el premolar y hace caer todos sus postizos: lentes de contacto, pestañas, jopos, sandalias altas. Al no reconocerla, se disculpa: 'Creí que era mi esposa... Ojalá fuese como usted'. Se aleja sintiéndose culpable por dudar de la integridad de su mujer. Ironía dramática: el marido nunca conoció a la verdadera Irma.

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Preguntas que la gente también hace

¿Por qué no reconoce el marido a Irma?
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¿Cuál es la ironía del final?
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Análisis del cuento
📝 Transcripción de la página (texto seleccionable) 2005 caracteres

¿Adónde iría Irma por la tarde? Salfa con prisa y volvía escondiéndose. Resolvió seguirla. Es bastante difícil seguir a una mujer que se fija en todo lo que la rodea. Fracasó varias veces en sus intentos, porque se interceptó entre él y ella un automóvil, un colectivo, unas personas y hasta una bicicleta. Logró por fin seguirla hasta Córdoba y Esmeralda, donde tomó un taxi hasta la casa del dentista. Ahí bajó y entró sin que él supiera a qué piso iba. No había ninguna chapa indicadora. Esperó en la planta baja, fingiendo leer un diario. Subía y bajaba el ascensor. Se sentó en un escalón de márinol de la escalera.

Aquella tarde en que se aproximaba la primavera, el dentista acompañó a Irma hasta la puerta del ascensor. Al pasar junto a los vidrios pintados de las ventanas, el odontólogo murmuró:

—¿No sería lindo pasear por estos paisajes?

A Irma le pareció que la abrazaba... Se ruborizó y, al entrar en el ascensor, no dijo adiós.

—¿Está enojada? ¿Le hice doler? Sonría. Muéstreme mi obra de arte, — exclamó el odontólogo asustado.

El ascensor se llevaba a la paciente entre sus rejas como a una prisionera.

Fuera llovía, ya estaba su marido apostado con un paraguas cerrado en la mano. Había oído las frases atrevidas pronunciadas por esa voz de barítono sensual. Ciego de rabia blandió el paraguas y, al asestar a Irma un golpe en la cabeza, le rompió el premolar recién colocado y simultáneamente se le cayeron los cristales de contacto, las pestañas, los postizos de su peinado; las sandalias altas fueron a parar debajo de un automóvil. No la reconoció.

—Disctilpeme, señora. La confundí. Creí que era mi esposa —dijo perturbado—. Ojalá fuese como usted; no sufriría tanto como estoy sufriendo.

Apresurado se alejó, sintiéndose culpable por haber dudado de la integridad de su mujer.

Ocampo, Silvina. (1999). Cuentos completos Volumen 2, Buenos Aires: EMECÉ, p. 195.

blandió. Empuñó

asestar. Lanzar y atinar un golpe integridad. Honradez, rectitud

Darío Guerrero Díaz, (2020).

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