OmaYa*EDUCACIÓN - Libro resuelto solo para fines didácticos - Prohibida su reproducción
—jQué maravilla!
—Pero ¿será verdad?
—Me lo ha dicho —dijo el viejo fantasma—
un individuo que nunca dice mentiras,
¡A votar! ¡A votar! —gritaron de muchos
lados,
— ¿Qué es lo que hay que votar?
—Quien esté de acuerdo en emigrar al
planeta Tierra, que agite un borde de su
sábana. Esperen para que les cuente.. uno,
dos, tres... cuarenta... cuarenta mil... cuarenta
millones... ¿Hay alguno en contra? Uno, dos.
Entonces la inmensa mayoría está de acuerdo:
nos marchamos,
—jSe van también los que no están de
acuerdo?
—Naturalmente: la minoría debe seguir a la
mayoría.
— ¿Cuándo nos vamos?
—Mañana, en cuanto oscurezca.
Y la noche siguiente, antes de que asomase
alguna luna (el planeta Bort tiene catorce; no
se entiende cómo se las arreglan para girar
a su alrededor sin chocarse), los fantasmas
bortianos se pusieron en fila, agitaron sus
sábanas como alas silenciosas... y ya estaban
de viaje, en el espacio, como si fueran blancos
misiles.
—No nos equivocaremos de camino, ¿eh?
—No hay cuidado: el viejo conoce los caminos
del cielo como los agujeros de su sábana
En unos minutos, viajando a la velocidad de la
luz, se encontraron en el territorio de la luna y
ya se preparaban para pasar a la Tierra y poner
manos a la obra, cuando vieron que por el
espacio se acercaba otro cortejo de fantasmas.
— ¡Hola! ¿Quién va?
—{Y quiénes son ustedes?
—No vale, nosotros les hemos preguntado
primero. Contesten.
—Somos fantasmas del planeta Tierra. Nos
marchamos porque en la Tierra ya nadie le
tiene miedo a los fantasmas. Vamos al planeta
Bort, nos han dicho que allí hay mucha guerra
que dar.
—Pobrecillos! ¿Pero se dan cuenta?
Justamente nosotros nos largamos del planeta
Bort porque allí los fantasmas ya no tienen
nada que hacer.
—jCéspital Con esto no contábamos. ¿Qué
hacemos?
Unámonos y busquemos un mundo de
miedosos. Habrá quedado alguno, aunque
solo sea uno, en el inmenso espacio
—Bien, de acuerdo,
Y eso es lo que hicieron. Unieron los dos
séquitos y se hundieron en los abismos,
refunfuñando de mal humor.
misil. Proyectil explosivo.
séquito. Conjunto de personas
que acompaña a alguien
important