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Lengua Y Literatura · 7 EGB · 2024
Lengua Y Literatura · 7 EGB · 2024

Ministerio de Educación del Ecuador

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La perla (fragmento 2) - Escena del escorpión

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Solución — Página 189

Lengua Y Literatura · 7 EGB · 2024

Continúa el fragmento de La perla. Un escorpión desciende por la cuerda de la cuna de Coyotito. Kino escucha la Canción del Mal mientras se acerca lentamente para atacarlo. El escorpión finalmente cae cuando Coyotito ríe y sacude la cuerda.

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Preguntas que la gente también hace

¿Qué peligro amenaza a Coyotito?
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¿Qué es la Canción del Mal?
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¿Cómo reacciona Kino ante el peligro?
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📌 Antes de leer esto
  • Lectura de la primera parte de La perla
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caldear. Calentar, especialmente un sitio cerrado.

silbante. Que es como un silbido suave.

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lynk.ec/7y19

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¿Crees que Kino y Juana debían actuar de otra manera para resguardar a Coyotito? ¿Qué

hubieras hecho tú?

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Juana fue hacia el fogón (...). Kino se había levantado envuelto en su manta. Deslizó los pies en sus sandalias y salió a ver la aurora.

El mundo ya estaba despierto, y Kino se incorporó y entró en su choza.

Cuando atravesó la puerta, Juana estaba en pie, algo apartada del centelleante fogón. Devolvió a Coyotito a su cuna y empezó a peinarse la negra cabellera hasta formar dos trenzas a cuyos extremos ató dos cintas verdes.

El sol caldeaba la cabaña, atravesando sus paredes discontinuas. Uno de los delgados rayos cayó sobre la cuna de Coyotito y las cuerdas que la sostenían. Fue un instante en que dirigieron sus miradas a la cuna, y entonces ambos se quedaron rígidos. Por la cuerda que sostenía el lecho infantil en la pared un escorpión descendía lentamente. Su venenosa cola estaba extendida tras él, pero podía encogerla en un segundo.

La respiración de Kino se hizo silbante y tuvo que abrir la boca para impedirlo. Su expresión había perdido el aire de sorpresa y su cuerpo ya no estaba rígido. A su cerebro acudía una nueva canción, la Canción del Mal, la música del enemigo, una melodía salvaje, secreta, peligrosa, bajo la cual la Canción Familiar parecía llorar y lamentarse.

El escorpión seguía bajando por la cuerda hacia el pequeño. En su interior, Juana repetía una vieja fórmula mágica para guardarse del peligro, y, más audible, un Avemaría entre dientes. Pero Kino se movía ya. Su cuerpo atravesaba el cuarto suave y silenciosamente. Llevaba las manos extendidas, las palmas hacia abajo, y tenía puestos los ojos en el escorpión. Bajo este, Coyotito reía y levantaba la mano para cogerlo. La sensación de peligro llegó al bicho cuando Kino estaba casi a su alcance.

Se detuvo, su cola se levantó lentamente sobre su cabeza y la garra curva de su extremo surgió reluciente.

Kino estaba absolutamente inmóvil. Oía el susurro mágico de Juana y la música cruel del enemigo. No podía moverse hasta que lo hiciera el escorpión, consciente ya de la muerte que se le acercaba. La mano de Kino se adelantaba muy despacio, y la cola venenosa seguía alzándose. En aquel momento Coyotito, riéndose, sacudió la cuerda y el escorpión cayó.

Steinbeck, John

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