Escritura de un párrafo descriptivo
Quizás el párrafo descriptivo sea el más difícil de perfeccionar y uno de los más bellos recursos en la escritura,
ya que los párrafos descriptivos dan lugar a tu creatividad y te permiten recrear imágenes y sensaciones
respecto a un tema, un objeto, un hecho, una persona, un lugar o una historia. El objetivo del párrafo
descriptivo es hacer que el lector viva y se enfrente a los hechos y temas que vas a tratar.
Técnicas para escribir un buen párrafo descriptivo
Siempre muestra y presenta el objeto, persona o hecho sobre el que vas a hablar en el párrafo. Puedes
hacerlo al inicio, o en la mitad, después de haberlo caracterizado y descrito algunas de sus cualidades.
Siempre recuerda hacer descripciones sorprendentes (pero no exageradas e irreales). Procura que tus
descripciones atraigan al lector.
Un buen párrafo descriptivo debe hacer sentir al lector lo que sentiste o sientes cuando estás frente
al objeto o hecho, cuando lo miras, lo tocas, lo escuchas o lo percibes. Para lograr eso, debes recurrir
a recursos literarios como la metáfora o el símil.
Evita describir con palabras poco precisas como “bueno, interesante, hermoso...” Utiliza, en cambio,
adjetivos específicos y que evoquen emociones y sensaciones.
Trata siempre de apelar a todos los sentidos del lector: la vista, el olfato, el oído, el tacto, el gusto. De esta
manera, podrá hacerse una idea clara de los espacios, de los objetos y de los personajes. Esto le hará
sentir que, realmente, está frente al objeto o dentro de los hechos.
Para describir, piensa cómo se ha de sentir tal o cual objeto. ¿Qué sentiste cuando presenciaste el hecho?
Intenta reproducir esas emociones y sensaciones para tu lector.
- Observa el siguiente párrafo descriptivo.
Después de las lluvias, el río había crecido tanto que llegó a inun-
dar las casas que crecían a unos metros de su orilla. Cuando llega-
mos al lugar, transportados por un helicóptero, pudimos ver, entre
los árboles, el agua que corría acelerada, como si estuviera enfu-
recida, mientras arrastraba a su paso los troncos de los árboles.
En aquellas aguas incontrolables, los árboles se convertían apenas
en ramitas delgadas y débiles que no lograban flotar en la corrien-
te. La selva parecía crujir cuando el río la atravesaba. O acaso era
el rugido del río que se elevaba en el aire y era más fuerte que el
batir desesperado de las hélices de nuestros helicópteros. Incluso
en el aire, lejos de la corriente, nuestra piel se erizaba al presen-
ciar tal espectáculo, y era inevitable sentir un profundo temblor
en nuestros pechos. Nadie hablaba, nadie se atrevía a decir nada:
creíamos que era mejor mantener el silencio, como si el río pudiera
escucharnos y elevar su fuerza hacia nosotros. Aquel río se sentía
vivo, como serpiente gigantesca que reptaba sobre la tierra y hería
a las montañas y a la selva a su paso.
LL.4.4.2. Lograr cohesión y coherencia en la escritura de textos periodísticos y académicos mediante la construcción y organización de diferentes tipos de párrafo.