Las ranas: continuación del diálogo y aparición del Coro y Taberneras
Solución — Página 246
Lengua Y Literatura · 8 EGB · 2025
Las ranas (continuación)
LA CRIADA: ¡Ah, por Apolo! No te dejaré marchar. Ha cocido aves; ha frito deliciosas confituras y preparado un vino exquisito. Vamos, entra conmigo.
JANTIAS: Mil gracias.
Glosario
- óbolo. Moneda de plata de la Grecia antigua.
LA CRIADA: ¿Estás loco? No te he de soltar. Tiene también a tu disposición una bellísima tañedora de flauta y dos o tres bailarinas.
JANTIAS: ¿Qué dices? ¿Bailarinas?
LA CRIADA: En la flor de la juventud, y recién salidas del tocador. Pero entra; el cocinero iba ya a sacar del fuego los peces, y a llevarlos a la mesa.
JANTIAS: Vete a decir a esas bailarinas que entro al instante. Tú, muchacho, sígueme como el esclavo que eres.
DIONISOS: ¡Eh, tú, alto! Sin duda has tomado en serio el papel de Heracles que yo te he dado en broma. Basta de sandeces, Jantias; vuelve a cargarte la ropa de esclavo.
JANTIAS: ¿Qué es esto? Creo que no pensarás quitarme lo que me has dado.
DIONISOS: Es más: lo hago, y al momento. ¡Pronto! Venga esa piel.
JANTIAS: Pongo a los dioses por testigos y les encomiendo mi venganza.
DIONISOS: ¿A qué dioses? ¿Habrá necedad e insensatez como la tuya? ¡Un esclavo, un mortal querer pasar por hijo de Alcmena!
JANTIAS: ¡Bien! ¡Bien! Toma tu traje. Quizá me necesites algún día, si Dios quiere.
Coro
Todo hombre cuerdo, sensato y experimentado sabe buscar el costado de la nave que se sumerge menos, en vez de estarse como una figura pintada, siempre en la misma actitud; pero solo un hombre hábil sabe cambiar a medida de su conveniencia.
DIONISOS: ¿No sería ridículo ver a Jantias, a un esclavo, tendido sobre tapices de lujo y acariciar a una bailarina?
TABERNERA PRIMERA: ¡Platana! ¡Platana! Ven acá. Ese es aquel canalla que entró un día en nuestra taberna y se nos comió dieciséis panes.
TABERNERA SEGUNDA: Justamente. El mismo.
JANTIAS: Esto va mal para alguno.
TABERNERA PRIMERA: Y además veinte tajadas de carne cocida, de a medio óbolo cada una.
JANTIAS: (Mirando aparte) Alguno lo va a pagar.
Glosario
- óbolo: Moneda de plata de la Grecia antigua
- Alcmena: madre mortal de Heracles en la mitología griega
- Apolo: dios griego del sol, las artes y la profecía
- tañedora: persona que toca un instrumento musical
- sandez: dicho o hecho necio
- tabernera: mujer que regenta o atiende una taberna
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ie LA CRIADA: jAh, por Apolo! No te dejaré marchar. Ha cocido aves; ha frito deliciosas confituras y preparado un vino exquisito. Vamos, entra conmigo.
JANTIAS: Mil gracias.
óbolo. Moneda de plata de la Grecia antigua.
LA CRIADA: ¿Estás loco? No te he de soltar. Tiene también a tu disposición una bellísima tañedora de flauta y dos o tres bailarinas.
JANTIAS: ¿Qué dices? ¿Bailarinas?
LA CRIADA: En la flor de la juventud, y recién salidas del tocador. Pero entra; el cocinero iba ya a sacar del fuego los peces, y a llevarlos a la mesa.
JANTIAS: Vete a decir a esas bailarinas que entro al instante. Tú, muchacho, sígueme como el esclavo que eres.
DIONISOS: ¡Eh, tú, alto! Sin duda has tomado en serio el papel de Heracles que yo te he dado en broma. Basta de sandeces, Jantias; vuelve a cargarte la ropa de esclavo.
JANTIAS: ¿Qué es esto? Creo que no pensarás quitarme lo que me has dado. DIONISOS: Es más: lo hago, y al momento. ¡Pronto! Venga esa piel. JANTIAS: Pongo a los dioses por testigos y les encomiendo mi venganza.
DIONISOS: ¿A qué dioses? ¿Habrá necedad e insensatez como la tuya? ¡Un esclavo, un mortal querer pasar por hijo de Alcmena!
JANTIAS: ¡Bien! ¡Bien! Toma tu traje. Quizá me necesites algún día, si Dios quiere. CORO:
Todo hombre cuerdo, sensato y expe- rimentado sabe buscar el costado de la nave que se sumerge menos, en vez de estarse como una figura pintada, siempre en la misma actitud; pero solo un hombre hábil sabe cambiar
a medida de su conveniencia.
DIONISOS: ¿No sería ridículo ver a Jantias, a un esclavo, tendido sobre tapices de lujo y acariciar a una bai-
larina?
TABERNERA PRIMERA: ¡Platana! ¡Pla- tana! Ven acá. Ese es aquel canalla que entró un día en nuestra taberna y se nos comió dieciséis panes.
TABERNERA SEGUNDA: Justamente. El mismo.
JANTIAS: Esto va mal para alguno.
TABERNERA PRIMERA: Y además veinte tajadas de carne cocida, de a medio óbolo cada una.
JANTIAS: (Mirando aparte) Alguno lo va a pagar.
Dario Guerrero Díaz, (2020).
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