Los diferentes grupos étnicos africanos que fueron traídos de forma forzada al llamado Nuevo Mundo a través del Atlántico trajeron consigo sus memorias musicales, que abarcaban la religioso, festivo y recreativo. A pesar de que, estos códigos musicales fueron reprimidos durante la esclavitud, los esclavizados demostraron una inteligencia extraordinaria y un profundo arraigo cultural al conservar y transformar las propuestas musicales originales. Intentaron preservar la música litúrgica tanto como les fue posible, y aun perdiste después de casi cinco siglos.
La música y la danza tienen un papel central en la preservación y difusión de la cultura africana en América Latina. Los africanos y africanas utilizaron en sus rituales religiosos, la música y la danza como expresiones fundamentales de su identidad y resistencia, lo que les permitió mantener su amor por la vida a pesar de sus difíciles circunstancias. Estos rituales no solo tenían un propósito religioso, sino que también servían como una forma de mantener viva su herencia cultural y establecer conexiones con sus raíces africanas.
La influencia africana en la música se mezcló con elementos indígenas e hispánicos, dando lugar a manifestaciones musicales sincréticas que son emblemáticas de la región. La rumba cubana es una manifestación única de la fusión de influencias africanas y españolas y tiene tres componentes originales: El Yambú de raíces africanas, especialmente en los ritmos y danzas traídas por los esclavos provenientes de la región del Congo; la Columbia tiene sus raíces en las tradiciones africanas y se desarrolló en las áreas urbanas de Cuba, especialmente en La Habana; el Guaguancó sus raíces africanas, especialmente en los ritmos y danzas traídos por los esclavos provenientes de la región de Nigeria y Congo. Se mantuvo cultural-mente con elementos cul-turales y mu-y España para al género de la rumba cubana.










