Página teórica sin ejercicios. Se explica el contenido.
- Pensamiento adultocéntrico. Es la idea que toma como estándar las formas de aprender, reflexionar y decidir de las personas adultas. Minimiza o ignora las voces de bebés, niñas y niños, desestima sus vivencias y expresiones emocionales, impone normas y expectativas, y limita su autonomía y capacidad de elección bajo el supuesto de que los adultos siempre saben más.
- Efecto en la lectura. Desde esa mirada se privilegian contenidos académicos, literarios o de transmisión de valores, y se deja de leer a los más pequeños o se les ofrecen solo libros con imágenes sencillas, infantilizadas o de personajes conocidos, alejándolos de contenidos valiosos.
- Desestructuración. Se debe abandonar la idea de que los bebés tienen pocas capacidades lectoras: desde que nacen leen la cara de su madre, padre o cuidador, fijan la mirada, perciben emociones, distinguen día y noche por las actividades familiares y anticipan la hora de comer. Leer en la primera infancia es interpretar lo que sucede; la lectura comienza con escuchar.
- La cultura de las infancias. Las niñas y los niños son sujetos de derechos, portadores de una cultura propia y constructores de su inteligencia e identidad. Tienen formas de ser, observar, sentir y expresarse que los adultos van disminuyendo. El poema Los cien lenguajes de los niños de Loris Malaguzzi (Reggio Emilia Approach, 2022) refleja esas potencialidades que se adquieren desde el vientre materno y se desarrollan en la primera infancia: son seres humanos con agencia y potencias.
- Formas multimodales. Identificar cómo expresan sus gustos, intereses, ideas, necesidades, pensamientos y emociones (hablar, jugar, soñar, cantar, entender, sorprenderse, fantasear, imaginar, escuchar y ser) es el punto de partida para acercarlos a la lectura. Parafraseando a Carla Rinaldi (2021), no hay una niñez universal: existen muchas y diversas infancias.
- Adultos disponibles. Para acercar a los pequeños a la lectura, quienes los rodean —incluidos los educadores— deben escuchar su cultura y sus cien lenguajes, y establecer un diálogo con las familias, la comunidad y la sociedad. Se trata de construir una comunidad de lectores de todas las edades, lectores de su mundo desde sus realidades, en una mirada y escucha conjunta.
Respuesta orientativa: La página sostiene que el adultocentrismo empobrece la relación educativa con la primera infancia; reconocer a bebés, niñas y niños como sujetos de derechos, con cultura, agencia y cien lenguajes, y escucharlos dialógicamente, es la base para formar comunidades lectoras desde el nacimiento.








