En plenaria, comenten: a) qué actividades son más fáciles para la mayoría, b) cuáles son las más difíciles, c) quiénes necesitan apoyo y d) cómo pueden ayudar.
- Observen entre todos el conjunto de actividades de equilibrio, coordinación, velocidad y destreza que probaron.
- Determinen cuáles logró realizar sin problema la mayoría del grupo (por ejemplo, caminar en línea, correr en un espacio corto, saltar con un pie).
Suelen ser más fáciles las de menor exigencia de equilibrio, como caminar en línea recta o correr en trayectos cortos, porque casi todas las compañeras y compañeros las logran sin mayor dificultad.
- Contrasten con las actividades que requieren mayor precisión o mantenimiento del equilibrio.
- Anoten las que provocaron más tropiezos, caídas o detenciones.
Suelen ser más difíciles las de equilibrio prolongado y coordinación fina, como mantenerse de pie sobre un pie por un tiempo, recoger un objeto del piso sin perder el equilibrio o hacer movimientos combinados de brazos y piernas.
- Recuerden quién pidió ayuda o no logró completar alguna actividad.
- Identifiquen la actividad específica con la que esa persona tuvo dificultad.
Requieren apoyo quienes mostraron dificultad para conservar el equilibrio, coordinar los movimientos o alcanzar la velocidad necesaria en alguna actividad; por ejemplo, quien se caía al caminar en línea o no alcanzaba a un compañero en el juego de persecución.
- Piensen en apoyos concretos y respetuosos: acompañar, mostrar el movimiento, ajustar la dificultad.
- Acuerden que la ayuda es voluntaria y sin burlas.
Pueden ayudar mostrando el paso a paso de la actividad, sujetando amablemente la mano del compañero para darle seguridad, reduciendo la velocidad o la distancia, y celebrando cada avance para que la persona se sienta capaz.





