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Con los ojos cubiertos, tomen uno a uno los objetos que su maestra o maestro acerque y manipúlenlos para adivinar qué son. Si es posible y con autorización, acérquenselos al rostro.
- La maestra o el maestro reparte objetos de distintas texturas, formas y tamaños (algodón, esponja, pelota, lija, tela, etc.).
- Cada estudiante se cubre los ojos con un pañuelo o antifaz.
- Se toma un objeto y se palpa con las manos: se percibe si es suave o áspero, blando o duro, frío o tibio, grande o pequeño.
- Se intenta decir en voz alta qué objeto es, basándose solo en la información táctil.
- Si hay acuerdo con el docente, se acerca el objeto al rostro (mejilla o frente) para sentir su textura y temperatura.
- Se repite con cada objeto hasta completar todos.
Respuesta orientativa: Al no ver, el tacto se vuelve la principal fuente de información; se identifican mejor los objetos con texturas y formas conocidas (algodón, pelota, esponja) y resulta más difícil con objetos de forma irregular o poco familiares.









