Soliciten la participación de la comunidad escolar y usen las preguntas para guiarse.
- Recordar cómo se organizó la invitación a cada grupo (carteles, visitas, asamblea).
- Valorar si cada pequeño equipo cumplió su tarea y si los instructivos se colocaron en los sitios previstos.
- Reconocer logros y dificultades de esa participación.
Respuesta orientativa: La participación fue valiosa porque cada pequeño equipo aportó ideas y trabajo; algunos grupos necesitaron más apoyo del docente, pero en conjunto se logró colocar los instructivos y compartirlos con la comunidad.
- Recorrer mentalmente la escuela: patio, biblioteca, baños, comedor, huerto, canchas, entrada.
- Identificar dónde falta orientación para el uso correcto del espacio.
- Proponer sitios nuevos para colocar instructivos.
Respuesta orientativa: Haría falta considerar la biblioteca (uso y cuidado de libros), el comedor (alimentación sana y orden), los baños (higiene personal), el huerto (cuidado de la naturaleza) y las canchas (uso seguro del recreo).
- Pensar en cómo la aventura cambió la convivencia entre grupos.
- Identificar acciones concretas: escuchar, compartir materiales, respetar turnos.
- Relacionarlas con una mejor relación social.
Respuesta orientativa: La aventura funcionó porque obligó a dialogar, repartir tareas y escuchar a los demás; al sentirse parte del proyecto, la comunidad escolar se relacionó con más respeto y colaboración.










