Para algunos pueblos indigenas, como el ralámuli, también conocido como rarámuri, el pima y el pápago, la falta de lluvias hace que,con frecuencia, la producción agrícola sea insuficiente, por lo que el monte se convierte en una fuente importante de otros alimentos:plantas y frutos, así como de animales de caza e insectos ricos en proteínas. Para los demás pueblos, estos alimentos complementan la alimentación basada en el maiz y otras plantas propias de la milpa y la sustituyen cuando se pierde la cosecha.
Por otra parte, la lena que se obtiene del monte tradicionalmente ha sido la principal fuente de energia para cocinar y mantener el calor en los hogares indigenas. Finalmente, en el monte se encuentran diversas plantas medicinales y otras que se utilizan en los rituales.
En los últimos anos se ha utilizado el término territorio con una amplia noción social que abarca todos estos elementos junto con los recursos minerales que se encuentran bajo la tierra. En el caso de los pueblos que viven junto al mar, como los huaves y los seris,sus territorios incluyen las costas y las aguas donde pescan.
El uso de este término ha sido importante para discutir hasta dónde deben reconocerse los derechos colectivos de los pueblos indígenas, a los que ocasionalmente se les han devuelto tierras,aunque no siempre en su totalidad. Este proceso es parte del reconocimiento a sus derechos debido a la protección que ofrecen documentos como la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indigenas (2007) y el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (ort) sobre Pueblos Indigenas y Tribales. Esta conceptualización del territorio ha permitido reconocer la importancia ecológica de las formas de vida de los pueblos indígenas para el mantenimiento de la biodiversidad, ya que en estos territorios de México y de otras partes del mundo se mantiene gran parte de la diversidad biológica del planeta.
Lo anterior es debido a que, desde hace miles de anos, los pueblos indigenas aprendieron a convivir de manera equilibrada con su entorno. Además, ellos mismos han contribuido a aumentar esta biodiversidad mediante la domesticación de algunas especies vegetales y animales, y la introducción de otras, sin romper la armonia entre todo lo que integra su medio ambiente. Por esto, en muchos casos, como afirma Federico Navarrete, "la biodiversidad no sólo es un patrimonio natural, sino un patrimonio cultural de los pueblos indígenas" (2004).
Los territorios de los pueblos indigenas abarcan los espacios amplios de monte, cuerpos de agua, costas y las tierras cultivables donde históricamente han vivido y obtenido los recursos necesarios para la subsistencia; también incluyen una variedad de elementos que van más all de las áreas de cultivo. Las formas de vida tradicionales de los pueblos indigenas son manifestaciones de sus vínculos con los territorios y de cómo han contribuido a mantener y enriquecer su biodiversidad.
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