Explica por qué, después de tres rondas de reparto y recogida, la abuela puede adivinar la carta elegida.
- En cada ronda se reparten las 21 cartas en 3 columnas de 7 cartas cada una, colocando las cartas de forma horizontal: la 1.ª, 4.ª, 7.ª, ... en la primera columna; la 2.ª, 5.ª, 8.ª, ... en la segunda; y la 3.ª, 6.ª, 9.ª, ... en la tercera.
- Al preguntar en qué columna está la carta elegida, se obtiene un dato que reduce las posibilidades a 7 cartas (una columna).
- Al recoger las cartas tomando la columna de la carta elegida en segundo lugar, se coloca esa columna en la posición central del mazo. Así, las 7 cartas candidatas quedan en las posiciones 8 a 14 del mazo (el centro).
- Al repetir el reparto horizontal, esas 7 cartas se distribuyen de nuevo en las tres columnas, pero ahora de forma que la carta elegida queda en una posición conocida dentro de la columna central.
- Tras tres rondas, la carta elegida queda forzosamente en la posición 11 del mazo (la posición central de 21 cartas). La abuela solo necesita contar hasta la carta número 11 para revelarla.
Porque en cada ronda la carta se desplaza a la posición central del mazo y, tras tres rondas, ocupa exactamente la posición 11 (la del medio).





