Las disoluciones diluidas son aquellas en las que la cantidad de soluto es significativamente baja en comparación con el disolvente. A pesar de tener una concentración menor de alguno de los componentes, estas disoluciones cumplen con su propósito de manera efectiva. Por ejemplo, los productos de limpieza para el hogar suelen contener una concentración reducida de sustancias desinfectantes. Aunque en la mayoría de los casos esta concentración es sufi ciente para eliminar los microorganismos y lograr una eficiencia de hasta 99.9 %. La siguiente imagen ilustra los componentes de una disolución diluida de cloruro de sodio.
Las disoluciones concentradas, por otro lado, contienen mayor cantidad de soluto que las diluidas pero, aún se puede considerar menor con respecto a la cantidad de disolvente. En una solución concentrada, el soluto se diluye formando una mezcla totalmente homogénea y si, por ejemplo, se calentara hasta que se evaporara la disolución, no se observarian residuos del soluto. La imagen siguiente presenta los componentes de una disolución concentrada de cloruro de sodio.
Por último, una disolución saturada es aquella en la que se ha disuelto la máxima cantidad de soluto posible por unidad de disolvente a una temperatura específi ca, de tal manera que para seguir agregando soluto a la disolución es necesario elevar la temperatura. Cuando a una mezcla se le agrega demasiado soluto gracias a la elevada temperatura de la misma, se le llama sobresaturada. Estas disoluciones se caracterizan porque al enfriarse o al mover la disolución de forma brusca o dar un golpe el soluto se precipita; es decir, se deposita en el fondo del contenedor (vaso, matraz, entre otros). En la imagen se muestran los componentes de una disolución saturada de cloruro de sodio.
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