Paso 1
Actividad: definir el propósito de la escritura y tomar decisiones sobre qué incluir.
- Preguntarse: ¿Para qué escribiré mi descripción? ¿Qué debo escribir primero según ese propósito?
- Elegir una o dos ideas relacionadas entre sí (por ejemplo: datos personales y familiares con quienes se vive).
- Descartar ideas dispersas antes de escribir.
Respuesta orientativa: El propósito guía la selección de contenido; al concentrarse en pocos datos ligados al tema, el párrafo queda coherente y fácil de desarrollar.
Paso 2
Actividad: volcar las primeras ideas sin preocuparse aún por el orden.
- Anotar todo lo que se quiera decir: quién soy, de dónde soy y con quién vivo.
- Ejemplo de lista generada: “Mi nombre es Mateo”, “Vivo con mi mamá y mis dos hermanos”, “Vivo con mi abuela Julia”, “Mi abuela cocina rico y es trabajadora”, “Tengo ocho años”, “Vivo en Pisco”.
- Reunir la mayor cantidad de datos posibles para luego filtrarlos.
Respuesta orientativa: Esta fase de lluvia de ideas aporta material; aún no se corrige ni se ordena.
Paso 3
Actividad: revisar la relación de cada idea con el tema y eliminar las que no guardan relación.
- Contrastar cada idea con el tema central (quiénes son y dónde vive).
- Identificar la idea ajena: “Mi abuela cocina rico y es trabajadora” describe un oficio, no la convivencia ni el lugar.
- Eliminar esa idea de la versión definitiva.
Respuesta orientativa: La revisión por pertinencia garantiza que todas las oraciones giren en torno al tema.
Paso 4
Actividad: ordenar las ideas restantes en dos grupos según su contenido.