Actividad 1: Entrena tu percepción sonora
Actividad guiada de escucha consciente en cuatro pasos (a-d).
Encontrar un lugar tranquilo, sentarse o quedarse quieto, cerrar los ojos y relajarse para percibir el sonido del silencio.
Respuesta orientativa: El silencio absoluto no existe: siempre hay un fondo sonoro mínimo (respiración, zumbido, viento). Al cerrar los ojos y relajarse, el umbral de atención baja y se perciben sonidos que normalmente se ignoran. Esta práctica desarrolla la concentración auditiva y la sensibilidad al entorno.
Escuchar atentamente y responder: ¿qué sonidos escucho?, ¿son cercanos o lejanos?, ¿de dónde vienen?, ¿cuáles me resultan familiares?, ¿identifico algún sonido nuevo?
Respuesta orientativa: Se espera que el estudiante registre sonidos cercanos (pasos, voces, respiración) y lejanos (tráfico, aves, música), indique su procedencia (izquierda, derecha, arriba, abajo) y distinga los familiares de los nuevos. La respuesta es personal y depende del entorno de escucha; lo importante es justificar con detalle cada percepción.
Anotar todos los sonidos escuchados, prestar atención a las diferencias y clasificarlos en naturales o humanos.
Respuesta orientativa: Clasificación posible:
| Sonidos naturales | Sonidos humanos |
|---|---|
| Viento, lluvia, ave, perro, hojas | Personas conversando, cantando, pasos, motor, radio |
Se pueden añadir subcategorías: sonidos continuos (viento) y discontinuos (golpe), fuertes y suaves, agradables y molestos.
Reflexionar: ¿cómo cada sonido contribuye a crear el paisaje que te rodea?
Respuesta orientativa: Cada sonido funciona como una capa del paisaje sonoro: los naturales dan contexto y estación del año; los humanos indican actividad y presencia social. Juntos construyen la identidad acústica del lugar y modifican el estado de ánimo, aportando calma o estrés según su intensidad, repetición y significado.
Actividad 2: Crea paisajes sonoros
Observar la imagen de la figura 12: ¿qué sonidos vienen a tu mente?
Respuesta orientativa: La obra De la Serie Reconquista Arpa (2015), de Luis Torres Villar, muestra una escena urbana andina densa y abigarrada: multitud, edificios, un arpa y una figura alada. Sugiere sonidos de arpa y música andina, voces y murmullo de multitud, pasos, motores, bocinas, pregones de vendedores y ruido de mercado. El paisaje sonoro resultante es intenso, festivo y a la vez caótico, propio de una ciudad en fiesta o protesta.
Actividad 1: escucha consciente, registro y clasificación de sonidos naturales y humanos. Actividad 2: paisaje sonoro urbano-andino con arpa, voces, motores y multitud.







