La trama descriptiva en la escritura de informes
La trama descriptiva es la forma discursiva que cumple con el propósito de expresar cómo es un objeto de la
realidad o de la ficción. Enuncia las características que le pertenecen al objeto que se describe, a través de los
rasgos que lo distinguen. Los párrafos descriptivos están compuestos por una serie de oraciones encadenadas
temáticamente, que aportan información y explican de forma detallada el objeto de estudio.
La descripción científica es objetiva; se limita a presentar la realidad, sin comentarios ni elementos subjetivos
o valoraciones de lo que se describe; por eso, se emplea en todo tipo de informes. La descripción literaria
incluye elementos subjetivos y la visión personal del autor; además, utiliza vívidos detalles para representar con
palabras una persona, un lugar, una escena, un objeto o una emoción.
- Reconoce cuál de los textos puede ser parte de un informe y cuál pertenece a un texto literario. Explica por qué.
Shutterstock, (2020). 1251889408
La primavera es una de las estaciones del año,
la que le sigue al invierno y antecede al verano.
El origen etimológico del término se refiere
al “primer verdor”, en referencia a que, en la
época primaveral, las plantas reverdecen.
A nivel astronómico, la primavera se inicia
entre el 22 y 23 de septiembre en la zona del
hemisferio sur y entre el 20 y el 21 de marzo
en la región norte del planeta. Su finalización
se produce alrededor del 21 de diciembre (sur)
o el 21 de junio (norte).
Desde la antigúedad, se asocia la primavera
con la juventud y la vida. Durante el otoño y el
invierno, las condiciones climáticas hacen que
muchas plantas se sequen y pierdan su follaje.
Con la primavera, en cambio, renacen, y la
flora recupera su esplendor. Por eso, la llegada
de la primavera se vive con alegría y hasta se
organizan festejos.
Pérez Porto, Julián y Gardey, Ana. (2013). Definición
de primavera. Recuperado de https://definicion.de/
primavera/
La primavera
En mi duermevela matinal, me malhumora una
endiablada chillería de chiquillos. Por fin, sin poder
dormir más, me echo, desesperado, de la cama.
Entonces, al mirar al campo por la ventana abierta, me
doy cuenta de que los que alborotan son los pájaros.
Salgo al huerto y canto gracias al Dios del día azul.
¡Libre concierto de picos, fresco y sin fin! La golondrina
riza, caprichosa, su gorjeo en el pozo; silba el mirlo
sobre la naranja caída; de fuego, la oropéndola charla,
de chaparro en chaparro; el chamariz ríe larga y
menudamente en la cima del eucalipto, y, en el pino
grande, los gorriones discuten desaforadamente.
¡Cómo está la mañana! El sol pone en la tierra su alegría
de plata y de oro; mariposas de cien colores juegan por
todas partes; entre las flores, por la casa ya dentro, ya
fuera—, en el manantial. Por doquiera, el campo se abre
en estallidos, en crujidos, en un hervidero de vida sana
y nueva.
Parece que estuviéramos dentro de un gran panal de
luz, que fuese el interior de una inmensa y cálida rosa
encendida.
Jiménez, Juan Ramón. (2014). Platero y yo. Luna de bolsillo.
Campaña de lectura Eugenio Espejo, p. 39.
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