La Eva mitocondrial
(Mapa de África con flechas que parten de un punto al sureste y se dirigen hacia L0, L1, L2 y L3.)
Las mutaciones en el ADN mitocondrial de la línea "Eva" aparecieron en otras partes del continente (L1, L2 y L3) y del mundo creando nuevas ramas.
Estas ramas indican que poblaciones humanas migraron a otros territorios.
"La Eva mitocondrial (L0)" vivió en la región al sur de África hace unos 150.000 o 200.000 años.
Hace aproximadamente 3 millones de años, aparecieron los primeros homínidos, pero con el tiempo todos los linajes genéticos ancestrales se extinguieron, y nuestra genealogía tiene su origen en una mujer que hoy conocemos como Eva mitocondrial. Aunque no fue la única mujer de su época, ni la más fértil, sus genes demostraron tener una resistencia excepcional, lo que permitió que su linaje común ancestral perviviera, siendo el ancestro común de toda la humanidad.
El ADN es nuestro código genético, y las mitocondrias, estructuras diminutas presentes en la mayoría de nuestras células, desempeñan un papel esencial en nuestras peculiaridades biológicas y características humanas. Estas mitocondrias se heredan exclusivamente de madre a hija a lo largo de incontables generaciones sin sufrir cambios. Por esta razón, en la mitocondria reside el rastro del pasado y de la genética humana. Nuestros genes provienen de la Eva mitocondrial que vivió hace entre 120 y 160 mil años atrás. Como mujeres, transmitimos este mismo código genético a nuestras generaciones futuras.










