Literatura: Continuación y final del poema 'A Margarita Debayle' de Rubén Darío
Solución — Página 190
Lengua Y Literatura · 8 EGB · 2025
La princesa no mentía. Y así, dijo la verdad: «Fui a cortar la estrella mía a la azul inmensidad».
Y el rey clama: «¿No te he dicho que el azul no hay que cortar? ¡Qué locura!, ¡Qué capricho!... El Señor se va a enojar».
Y ella dice: «No hubo intento; yo me fui no sé por qué. Por las olas por el viento fui a la estrella y la corté».
Y el papá dice enojado: «Un castigo has de tener: vuelve al cielo y lo robado vas ahora a devolver».
La princesa se entristece por su dulce flor de luz, cuando entonces aparece sonriendo el Buen Jesús.
Y así dice: «En mis campiñas esa rosa le ofrecí; son mis flores de las niñas que al soñar piensan en mí».
Viste el rey pompas brillantes, y luego hace desfilar cuatrocientos elefantes a la orilla de la mar.
La princesita está bella, pues ya tiene el prendedor en que lucen, con la estrella, verso, perla, pluma y flor.
* * *
Margarita, está linda la mar, y el viento lleva esencia sutil de azahar: tu aliento.
Ya que lejos de mí vas a estar, guarda, niña, un gentil pensamiento al que un día te quiso contar un cuento.
Rubén Darío
[Ilustración: la princesita sonriente con corona de estrella dorada, rodeada de elefantes grises amigables. Darío Guerrero Díaz (2020)]
Glosario
- campiñas: Campos abiertos y fértiles, llanuras cultivadas. En el poema el Buen Jesús habla de 'mis campiñas' para referirse a sus jardines celestiales
- pompas brillantes: Manifestaciones de boato, lujo y esplendor. El rey 'viste pompas brillantes' como celebración festiva
- prendedor: Broche o joya decorativa que se sujeta a la ropa. La princesita obtiene el prendedor adornado con la estrella, un verso, una perla, una pluma y una flor
- Buen Jesús: Figura religiosa que interviene en el poema para absolver a la princesa de su transgresión (cortar la estrella) y afirmar que esa rosa/flor celestial le fue ofrecida como don para las niñas que sueñan en él
- • Ver pág. Página 189 - Primera parte del poema 'A Margarita Debayle'
- • Ver pág. Página 191 - Continuación de la sección Literatura: análisis del poema
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Dario Guerrero Díaz, (2020).
La princesa no mentía. Y así, dijo la verdad: «Fui a cortar la estrella mía a la azul inmensidad».
Y el rey clama: «¿No te he dicho que el azul no hay que cortar? ¡Qué locura!, ¡Qué capricho!...
El Señor se va a enojar».
Y ella dice: «No hubo intento; yo me fui no sé por qué. Por las olas por el viento
fui a la estrella y la corté».
Y el papá dice enojado: «Un castigo has de tener: vuelve al cielo y lo robado
vas ahora a devolver».
La princesa se entristece por su dulce flor de luz, cuando entonces aparece sonriendo el Buen Jesús.
Y así dice: «En mis campiñas esa rosa le ofrecí; son mis flores de las niñas que al soñar piensan en mí». Viste el rey pompas brillantes, y luego hace desfilar cuatrocientos elefantes a la orilla de la mar.
La princesita está bella, pues ya tiene el prendedor en que lucen, con la estrella, verso, perla, pluma y flor.
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Margarita, esta linda la mar, y el viento
lleva esencia sutil de azahar: tu aliento.
Ya que lejos de mí vas a estar,
guarda, niña, un gentil pensamiento
al que un día te quiso contar un cuento.
Rubén Darío








