Literatura: Lectura de dos poemas de César Vallejo - Ejercicio 14
Solución — Página 192
Lengua Y Literatura · 8 EGB · 2025
** **Lee** los poemas de César Vallejo.
Las personas mayores
Las personas mayores ¿a qué hora volverán? Da las seis el ciego Santiago, y ya está muy oscuro.
Madre dijo que no demoraría.
Aguedita, Nativa, Miguel, cuidado con ir por ahí, por donde acaban de pasar gangueando sus memorias dobladoras penas, hacia el silencioso corral, y por donde las gallinas que se están acostando todavía, se han espantado tanto. Mejor estemos aquí no más. Madre dijo que no demoraría.
Ya no tengamos pena. Vamos viendo los barcos ¡el mío es más bonito de todos! con los cuales jugamos todo el santo día, sin pelearnos, como debe de ser: dejándonos en casa a los pequeños, como si también nosotros no pudiésemos partir.
¿Aguedita, Nativa, Miguel? Llamo, busco al tanteo en la oscuridad. No me vayan a haber dejado solo, y el único recluso sea yo. han quedado en el pozo de agua, listos, fletados de dulces para mañana.
Aguardemos así, obedientes y sin más remedio, la vuelta, el desagravio de los mayores siempre delanteros
César Vallejo
Idilio muerto
Qué estará haciendo esta hora mi andina y dulce Rita de junco y capulí; ahora que me asfixia Bizancio, y que dormita la sangre, como flojo cognac, dentro de mí.
Dónde estarán sus manos que en actitud contrita planchaban en las tardes blancuras por venir; ahora, en esta lluvia que me quita las ganas de vivir.
Qué será de su falda de franela; de sus afanes; de su andar; de su sabor a cañas de mayo del lugar.
Ha de estarse a la puerta mirando algún celaje, y al fin dirá temblando: ¡«Qué frío hay... Jesús!» y llorará en las tejas un pájaro salvaje.
César Vallejo
[Ilustración acuarela: dos personas de espaldas caminando hacia un paisaje andino de montañas azules y vegetación. Shutterstock]
Lee los poemas de César Vallejo.
Glosario
- gangueando: Andar con paso pesado y balanceante, o hacer un ruido sordo y gutural. En el poema 'gangueando sus memorias dobladoras penas' es una imagen vanguardista que personifica las penas que pasan tambaleando cargadas de recuerdos
- capulí: Fruto andino de color rojo oscuro o negro, de sabor agridulce. En el poema de Vallejo, 'Rita de junco y capulí' evoca su origen andino y su figura esbelta (junco) y su sabor local
- Bizancio: Nombre antiguo de Constantinopla (hoy Estambul, Turquía). En el poema, el hablante en Bizancio contrasta el exótico y distante lugar con la cercanía afectiva de su amada andina Rita
- celaje: Conjunto de nubes de colores en el cielo, especialmente al amanecer o atardecer. En el poema, la amada mira 'algún celaje' desde la puerta, evocando espera y soledad
- fletados: Cargados, llenos de algo. En el poema 'fletados de dulces para mañana' alude a los barquitos de papel cargados de dulces que los niños tenían preparados
- desagravio: Reparación de un agravio o daño; también, retorno que compensa una ausencia o una espera prolongada. En el poema, los niños aguardan 'el desagravio de los mayores'
- Idilio muerto: Título del segundo poema de Vallejo: evoca un idilio (amor pastoril/romántico) que ya murió o se perdió. El hablante desde Bizancio recuerda su amor andino perdido
- • Ver pág. Página 188 - Presentación de César Vallejo y sus obras
- • Ver pág. Página 191 - Ejercicios de comprensión del poema de Darío
- • Ver pág. Página 193 - Continuación: ejercicios sobre los poemas de Vallejo
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Durante la lectura
- Lee los poemas de César Vallejo.
Las personas mayores
Las personas mayores
¿a qué hora volverán? Da las seis el ciego Santiago,
y ya está muy oscuro.
Madre dijo que no demoraría.
Aguedita, Nativa, Miguel, cuidado con ir por ahí, por donde acaban de pasar gangueando sus memorias dobladoras penas, hacia el silencioso corral, y por donde las gallinas que se están acostando todavía, se han espantado tanto. Mejor estemos aquí no más. Madre dijo que no demoraría.
Ya no tengamos pena. Vamos viendo los barcos ¡el mío es más bonito de todos! con los cuales jugamos todo el santo día,
sin pelearnos, como debe de ser: dejándonos
en casa a los pequeños, como si también nosotros no pudiésemos partir.
¿Aguedita, Nativa, Miguel? Llamo, busco al tanteo en la oscuridad. No me vayan a haber dejado solo,
y el único recluso sea yo. han quedado en el pozo de agua, listos, fletados de dulces para mañana.
Aguardemos así, obedientes y sin más remedio, la vuelta, el desagravio de los mayores siempre delanteros
César Vallejo
Idilio muerto
Qué estará haciendo esta hora mi andina y dulce Rita de junco y capulí; ahora que me asfixia Bizancio, y que dormita la sangre, como flojo cognac, dentro de mí.
Dónde estarán sus manos que en actitud contrita planchaban en las tardes blancuras por venir; ahora, en esta lluvia que me quita las ganas de vivir.
Qué será de su falda de franela; de sus afanes; de su andar; de su sabor a cañas de mayo del lugar.
Ha de estarse a la puerta mirando algún celaje, y al fin dirá temblando: ¡«Qué frío hay... Jesús!» y llorará en las tejas un pájaro salvaje.
César Vallejo








