España y Portugal, que antes estaban bajo el control de los árabes, comenzaron a explorar y viajar a lugares lejanos al otro lado del océano Atlántico. Durante este tiempo, muchas personas de África llegaron a España y Portugal. Ayudaron a reconstruir estas tierras después de dos grandes problemas: una enfermedad llamada Peste Bubónica y un período en el que no había suficiente comida. Aunque muchos de estos africanos eran esclavos, también había algunos que eran libres y vivían como cualquier otra persona (Mbembe, 2016).
En el año 1440, España y Portugal iniciaron viajes por el Atlántico, con la finalidad de hacer contacto con África Occidental y Central. Los primeros africanos capturados por los portugueses llegaron a este país en 1444, de ahí en adelante aumentó sensiblemente la presencia africana (esclavizados) entre 1450 y 1500 en Portugal, al punto de desestabilizar la demografía local. Los africanos esclavizados formaron parte de las tripulaciones de marinos, de las plantaciones y de los centros urbanos del Imperio; también participaron en los regimientos del conquistador Hernán Cortés quienes atacaron contra México (Mbembe, 2016).
Por otra parte, Europa experimentaba la transformación de su economía y sociedad, las máquinas y las fábricas comenzaron a dominar el panorama, y la necesidad de materias primas y mercado para vender sus productos creció enormemente. La industrialización había iniciado y la expansión de sus imperios coloniales era un hecho. Descubrieron nuevas tierras y establecieron colonias en América, de donde extraían la materia prima que Europa necesitaba, como algodón, azúcar, tabaco y oro.
Para maximizar las ganancias, los colonizadores europeos recurrieron a la esclavitud. Capturaron y compraron a millones de africanos, transportándolos a través del Atlántico en condiciones terribles. Estas personas fueron forzadas a trabajar en plantaciones y minas en América, produciendo las valiosas materias primas que se enviaban de regreso a Europa.
El comercio triangular se convirtió en una práctica común: los barcos europeos llevaban bienes manufacturados a África, donde eran intercambiados por personas esclavizadas. Luego eran transportados a América y vendidos. Finalmente, los barcos regresaban a Europa cargados de materias primas producidas por el trabajo esclavo.









