A pesar de ello, podríamos decir que las familias que fueron llevadas a la zona de Esmeraldas mantienen ciertas diferencias con las familias del territorio ancestral de Chota, Mira, Salinas y Guallupe. Estas diferencias pueden deberse al origen de procedencia o a las distintas condiciones geográficas, sociales, económicas que les tocó vivir.
Tanto en las familias de Esmeraldas, como en las de la zona del territorio ancestral de Chota, Mira, Salinas y Guallupe, el papel de la mujer es fundamental y central. Las abuelas sostienen y convocan a la familia, son matronas y el referente de los miembros de la familia. En general, las mujeres, sobre todo en el territorio rural, ocupan diferentes roles, no sólo se dedican al cuidado de los hijos y la casa, sino también son una fuerza laboral importante.
Las mujeres que han migrado a las ciudades, por ejemplo, siempre están luchando por sostener y mantener a su familia, al mismo tiempo que buscan profesionalizarse y mejorar sus condiciones de vida. Generalmente cuando las madres de familia migran de territorios rurales a la ciudad —diáspora interna— llevan a sus madres (abuelas) para que les ayuden, no solamente con el cuidado de los hijos sino como fuerza espiritual. En otros casos, las abuelas quedan sosteniendo la familia en el campo, cuidando a los nietos y nietas y, sobre todo, el territorio.
Esto de ninguna manera significa que el rol del hombre o del abuelo sea menos importante, se trata de una complementariedad entre el hombre y la mujer para sostener la familia. Cuando se ven obligadas a dejar sus territorios para ir a buscar un mejor futuro, siempre van llevando sus costumbres y valores.
Estos elementos hacen parte de la identidad de las familias y del pueblo afroecuatoriano que lo diferencian de otras familias, comunidades y pueblos del Ecuador.










