(en el patio)
En comunidad de aula, salgan al patio con su maestro y hagan lo que se indica.
Colóquense sus burbujas corporales. Siéntense de manera que éstas no se toquen entre sí y cierren los ojos.
Respuesta orientativa: cada estudiante se coloca el aro alrededor del cuerpo y busca un lugar separado de los demás; sin que los aros se toquen se comprueba que cada burbuja ocupa un espacio.
Su maestro esconderá un objeto. Cuando se los indique, abran los ojos, levántense y traten de encontrar el objeto lo más pronto posible.
Respuesta orientativa: al correr con el aro puesto se siente físicamente dónde termina la propia burbuja y se aprende a moverse cuidando no chocar ni invadir el espacio de los compañeros.
Cuando alguien encuentre el objeto, repitan la actividad las veces que prefieran.
Respuesta orientativa: repetir el juego permite practicar el respeto del espacio personal varias veces y disfrutar la actividad.
Al terminar, siéntense en círculo sin quitarse sus burbujas, procurando que no se toquen entre ustedes. Dialoguen y reflexionen sobre las siguientes preguntas:
- ¿Qué sucedió cuando alguien no respetó el límite de su burbuja? — Los aros chocaron, alguien se sintió incómodo o se molestó, y hubo que separarse; esto muestra que invadir el espacio de otro genera conflicto y desagrado.
- ¿Cómo les ayuda la burbuja a reconocer su límite corporal? — La burbuja hace visible el espacio personal: el aro marca hasta dónde llega mi cuerpo y mi espacio, así sé cuándo alguien lo invade y cuándo yo invado el de otros.
- ¿Ustedes respetaron el límite corporal de sus compañeros? — Respuesta orientativa: Sí, cuidé que mi aro no tocara el de los demás, esperé mi turno y corrí sin empujar; si lo invadí por accidente, me detuve y pedí disculpas.
Lectura de cierre: la Burbuja corporal
La Burbuja corporal representa tu espacio personal, donde te sientes seguro y cómodo, exploras, sientes, pruebas o te equivocas. También te ayuda a saber quién y cómo eres. Todas las personas deben respetar el espacio personal de los demás. Aun cuando no tengas todo el tiempo tu aro puesto, este límite va contigo. Si alguien intenta rebasarlo pero tú no quieres, di "¡no!". Aléjate y díselo a un adulto de tu confianza.
Respuesta orientativa: la enseñanza final es triple: (1) mi espacio personal existe aunque no lleve el aro, (2) el espacio de los demás también merece respeto y (3) ante una invasión la conducta es decir NO, alejarse y contarlo a un adulto de confianza.









