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Al estar inmóviles, apliquen la técnica de la relajación o la de respiración y, al mismo tiempo, piensen en cosas que pudieran calmarlos; por ejemplo, un bonito recuerdo o un estupendo plan que harán el fin de semana.
- Nos quedamos quietos, con la espalda recta y los pies apoyados en el piso.
- Cerramos los ojos y respiramos profundo: inhalamos contando hasta 4 y exhalamos contando hasta 6.
- Repetimos la respiración tres o cuatro veces, sintiendo cómo el aire entra y sale.
- Mientras respiramos, imaginamos un recuerdo bonito (una tarde en el parque) o un plan agradable (el paseo del fin de semana).
- Abrimos los ojos y notamos si el enojo se hizo más pequeño.
Respuesta orientativa: La relajación y la respiración lenta bajan la tensión del cuerpo; pensar en recuerdos o planes agradables ayuda a que la mente deje de darle vueltas al enojo.









