En asamblea, siendo solidarios con los demás, dialoguen: ¿qué emociones les provoca reconocer que niños y niñas son iguales y que las actividades pueden realizarse sin distinción de género?
- Se organiza el grupo en círculo (asamblea) y se acuerda escuchar sin interrumpir y hablar con respeto.
- Cada estudiante nombra una emoción que siente al saber que niños y niñas tienen los mismos derechos: alegría, tranquilidad, orgullo, entusiasmo, seguridad.
- Se comparten ejemplos cotidianos: jugar fútbol, bailar, cocinar, cargar la mochila, participar en el aseo del aula, sin decir "eso es de niños" o "eso es de niñas".
- Se identifican también emociones difíciles (incomodidad, tristeza, enojo) cuando alguien ha sido excluido por su género, y se proponen acuerdos de convivencia.
- Se cierra con un acuerdo de aula: todas las actividades están abiertas a todos y todas, y se practica la solidaridad cuando alguien es excluido.
Respuesta orientativa: Reconocer la igualdad produce alegría, seguridad y orgullo, porque nadie queda fuera por ser niño o niña. También puede generar incomodidad recordar situaciones de exclusión, lo que motiva acuerdos de respeto y solidaridad. La asamblea permite expresar esas emociones y construir compromisos de convivencia igualitaria.









