Dialoguen sobre las siguientes preguntas:
¿Qué se logró con la exposición de juegos tradicionales?
Respuesta orientativa: Se logró recuperar y dar a conocer juegos que forman parte de la cultura de la comunidad, como el trompo, la cuerda o las canicas. Además, se fortaleció la convivencia entre compañeros y familias, y se valoró la diversidad de formas de jugar.
¿Cómo fue la participación de la comunidad en la realización de los juegos?
Respuesta orientativa: La participación fue activa y colaborativa: abuelos, padres y vecinos compartieron reglas, materiales y anécdotas. Cada persona aportó desde su experiencia, lo que enriqueció el proyecto y acercó a distintas generaciones.
¿Qué dificultades se presentaron?
Respuesta orientativa: Algunas dificultades fueron la falta de materiales, la organización de tiempos y espacios, y los desacuerdos sobre las reglas. También hubo nervios al exponer frente a otros y diferencias de opinión sobre qué juegos incluir.
¿Cómo se resolvieron?
Respuesta orientativa: Se resolvieron mediante el diálogo y la escucha activa, repartiendo tareas y materiales, y estableciendo reglas claras entre todos. La maestra o maestro ayudó a mediar y a recordar que el respeto era lo más importante.
¿Qué otras actividades propondrían para motivar a la comunidad a promover la pluralidad, la convivencia y el entendimiento mutuo?
Respuesta orientativa: Se podrían organizar tardes de juegos intergeneracionales, ferias culturales con comidas y danzas típicas, o talleres donde cada familia comparta una tradición. También funciona un "día de juegos del mundo" para conocer cómo se juega en otros lugares y valorar la diversidad.









