Respondan estas preguntas.
¿Cómo se sintieron al participar en esta actividad?
Respuesta orientativa: nos sentimos orgullosos y contentos: organizar la feria nos hizo sentir útiles y escuchados. Al principio hubo nervios al hablar con los invitados, pero al ver que jugaron y aprendieron con nosotros terminamos felices y con ganas de repetir el proyecto.
¿Qué cosas nuevas conocieron a partir de lo que leyeron en las tarjetas?
Respuesta orientativa: conocimos palabras nuevas como equidad de género, inclusión y queer; descubrimos el significado completo de las siglas LGBTTTIQ+ y aprendimos acciones concretas de los visitantes, como no usar apodos, invitar a jugar a quien está solo y avisar a la maestra o maestro cuando alguien discrimina.
¿Qué opinan ahora sobre la discriminación y la empatía?
Respuesta orientativa: opinamos que la discriminación es una práctica injusta que aprendemos y por eso podemos desaprenderla; y que la empatía, 'ponerse en los zapatos del otro', es la herramienta principal para prevenirla: si nos imaginamos cómo se siente quien es burlado, elegimos tratarlo con respeto.
¿Cómo se sintieron al ponerse en el papel de las personas que son discriminadas?
Respuesta orientativa: al imaginarnos en su lugar sentimos tristeza, vergüenza y soledad; comprendimos que una burla 'de broma' lastima de verdad. Ese ejercicio nos compromete a no dejar pasar ninguna burla y a apoyar a quien sea excluido.
¿Cómo creen que la Feria de las identidades promovió la equidad de género?
Respuesta orientativa: porque en los juegos y en la organización no hubo actividades 'de niñas' ni 'de niños': todas y todos pudieron organizar, cantar la lotería, correr con costales o jugar basquetbol. Además, los mensajes explicaron que cualquier identidad merece el mismo trato y las mismas oportunidades.









