En asamblea, dialoguen, reflexionen y contesten en su cuaderno: a) ¿En su comunidad, qué lenguas originarias se hablan o se hablaban? b) ¿A qué creen que se deba el proceso de extinción de lenguas originarias en México y América Latina?
- Observen su entorno: preguntan a familiares, vecinos mayores y autoridades comunitarias qué lenguas se usan en mercados, fiestas, escuelas o rituales locales.
- Registren ejemplos concretos: por ejemplo, en comunidades de Oaxaca se habla zapoteco, mixteco o nahuatl; en Yucatán, maya; en Chiapas, tsotsil o tseltal; en la Península de Baja California, kumiai o comcaac.
- Consideren también lenguas ya extintas o en desuso en la localidad (por ejemplo, chontal, p'urhépecha en algunas zonas), señalando cuándo dejaron de usarse.
- Escriban la respuesta en el cuaderno indicando el nombre de la(s) lengua(s), quiénes la(s) hablan y en qué contextos.
Respuesta orientativa: En mi comunidad se habla nahuatl (o la lengua local correspondiente), utilizada sobre todo por personas mayores en el hogar y en fiestas tradicionales; algunas familias jóvenes ya solo la entienden, pero no la hablan con fluidez.
- Identifiquen causas de tipo social: migración de jóvenes a las ciudades, donde predominan el español y el uso laboral de otras lenguas.
- Identifiquen causas educativas y mediáticas: imposición histórica del español en la escuela, castigos por hablar la lengua propia y predominio de medios de comunicación en español.
- Identifiquen causas económicas: la lengua originaria se asocia con menor acceso a empleos formales, lo que desincentiva su transmisión.
- Suman la pérdida de hablantes: al morir las personas mayores que la dominan, si las generaciones jóvenes no la aprenden, la lengua entra en riesgo de desaparecer (como ocurrió con el cuyamecalco otomí o con decenas de lenguas en peligro crítico registradas por el INALI).
- Concluyan que el factor central es la falta de transmisión intergeneracional por presión cultural, económica y educativa del español.
Respuesta orientativa: La extinción se debe principalmente a la presión del español en la escuela, el trabajo y los medios, a la migración y a la falta de transmisión a los niños, lo que reduce el número de hablantes hasta que la lengua desaparece.




