Explica por qué la frustración y las contrariedades pueden actuar tanto como freno como estímulo para el desarrollo de una actividad.
Respuesta orientativa: La frustración actúa como freno cuando la persona se desanima, abandona las metas o pierde la motivación ante el primer obstáculo. Actúa como estímulo cuando se usa como impulso para esforzarse más, replantear la estrategia y aprender del error. Todo depende de la actitud y la motivación con que se afronte la dificultad.









