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Estado liberal. Estado que ga-
rantiza ciertos derechos: libertad
de expresión, libertad de pensa-
miento, libertad de imprenta.
democracia representativa.
Forma de democracia en la que
los ciudadanos no participan
directamente, sino que eligen
funcionarios que los representen.
deliberación pública. Proceso
por medio del cual los ciudada-
nos reflexionan sobre un asunto
de manera conjunta antes de
tomar una decisión.
Competencia
socioemocional
eS
La consolidación de la demo-
cracia depende de la capacidad
de aceptar la diversidad, Esto
implicar reconocer y valorar di-
versas maneras de pensar, sentir
y convivir, En una escala del 1
al 10 (donde el 10 es el mayor
puntaje), califica cómo aportas
a diario para respetar y valorar
ideas o sentimientos distintos
de los tuyos.
Vigencia de la democracia en la actualidad
La democracia de nuestros tiempos
no proviene de la democracia ate-
niense, sino que surgió en el siglo
XIX, a partir de la idea liberal de la
democracia. Según esta idea, la
única forma de democracia com-
patible con el Estado liberal es la
democracia representativa (Bob-
bio, 2000, p. 446).
La democracia liberal es hoy la for-
ma de gobierno predominante en
el mundo. Sin embargo, en varios
lugares —Latinoamérica, por ejem-
plo—, la democracia liberal no ha
sido capaz de garantizar justicia y
libertad para todos. Tal es la razón
por la que la democracia atenien-
se, pese a sus defectos, constituye
todavía un ejemplo para nuestros
tiempos.
A. La idea liberal de la democracia trata
de unir un principio democrático y un
ideal liberal: la participación en el poder
político y la posibilidad de elegir y ser
elegido para el gobierno, de manera libre.
La democracia ateniense se basaba en que todo ciudadano tiene voz pro-
pia y es capaz de participar en las decisiones políticas. Efectivamente, lo
que hace posible la democracia es la participación de los ciudadanos en
la deliberación pública. Los ciudadanos intercambian puntos de vista y
argumentos cuando debaten. En este intercambio de ideas se toma en
consideración el razonamiento de los demás (Rawls, 2001, p. 163).
La deliberación pública es la esencia de la democracia. Cuando las perso-
nas debaten, no tratan de imponer sus ideas, sino de llegar a puntos de
acuerdo. Para que la deliberación pública sea posible, hay que crear dos
factores:
Condiciones institucionales, es decir, espacios para que todos los sec-
tores de la sociedad participen en la vida política mediante la delibe-
ración. La participación política directa era central para la democracia
ateniense,
Una cultura politica pública, que debe permitir la existencia, en igual-
dad de derechos, de diversas manifestaciones culturales, étnicas, reli-
giosas (Habermas, 1999, pp. 94-95).
La elaboración de acuerdos a través de la deliberación pública hace posi-
ble la coexistencia de la libertad política y la justicia social. En los gobiernos
democráticos no puede haber justicia sin libertad, ni libertad sin justicia,
«4 En su obra Política, Aristóteles señala que la palabra humana, a diferencia de los sonidos
animales, puede expresar ideas del bien y del mal, de lo justo y de lo injusto.