- Práctica transformadora como desarrollo del pensamiento crítico para la instauración de nuevas formas de diálogos en la sociedad.
- Desaprender lo excluyente y reaprender desde la cultura y los saberes de los pueblos.
- Fortalecer las prácticas no sexistas, que se construyen en base al reconocimiento de la dignidad de mujeres y hombres, en lo individual y colectivo.
FUNDAMENTOS POLÍTICOS
La etnoeducación afroecuatoriana desarrolla procesos cognitivos para el reconocimiento del inmenso aporte de mujeres y hombres afroecuatorianos a la construcción de la identidad nacional ecuatoriana. Asimismo, crea estrategias para abordar la formación en valores éticos y políticos, por ejemplo:
- Convivencia colectiva como actividad afectiva para la recuperación de espacios sociales, la participación efectiva y la articulación de propuestas políticas.
- Identidad, un camino para la afirmación individual y colectiva, para fortalecer la vida en las comunidades desde la construcción de una identidad cultural.
- Reparación histórica, un medio para proponer políticas de reconocimiento, resarcimiento y reparación a las colectividades afectadas por la esclavización y el racismo de Estado.
FUNDAMENTOS FILOSÓFICOS
Se fundamenta en la filosofía Ubuntu con una visión integral comunitaria y solidaria, en donde la comunidad es la base del Ser, del existir y de la realización de todos y todas, situándose en el extremo opuesto a cualquier filosofía del individualismo extremo. "Ubuntu ungamuntu ngabanye abantu", se traduce como "la persona depende de otras personas para ser persona". Este adagio ubuntológico contribuye al paradigma del aprendizaje: saber ser, saber hacer, saber aprender.
Estos fundamentos filosóficos son:
- Involucramiento y convivencia desde unos principios filosóficos y unas concepciones culturales del Pueblo Afroecuatoriano.
- Conocimiento sobre nuestros orígenes africanos para fortalecer y reanimar nuestra identidad en lo individual y en lo colectivo.
- La afectividad resiliente es un aporte del Pueblo Afroecuatoriano a la construcción social del país, porque desde su arribo forzado crió con ternura a hijos (e hijas), propios y ajenos, proporcionando sentido de humanidad a las siguientes generaciones.









