(Imagen: ilustración de un palenque rural con cuatro chozas de techo de paja sobre una loma de hierba, rodeadas de vegetación.)
Estos hombres y mujeres que buscaban manumitirse fueron conocidos como cimarrones, quienes huían de la esclavitud para sumergirse en áreas de difíciles accesos, como selvas, montañas o pantanos, donde las autoridades coloniales tenían dificultades para perseguirlos. Allí formaban comunidades autónomas y establecían sus propias normas y sistemas de gobierno.
Los cimarrones desarrollaron habilidades de supervivencia y conocimiento del terreno para evitar la captura y establecieron estrategias de defensa contra los esfuerzos de recaptura. Formaban alianzas y acuerdos con indígenas locales y otros esclavos fugitivos, convirtiéndose así en el escenario de resistencia y libertad.
Estas comunidades cimarronas solían mantenerse aisladas de la sociedad dominante y subsistían a través de la agricultura, la caza y la pesca. Algunas comunidades cimarronas llegaron a ser lo suficientemente grandes y organizadas como para desafiar directamente a las autoridades coloniales en enfrentamientos armados.











