En Luisiana, el Código Negro establecía que "ningún individuo de ascendencia africana, ya sea esclavo o liberado, tenía la autorización para poseer o alquilar una vivienda en los límites de la localidad". Para ingresar a la ciudad, se requería permiso de su empleador, corría el riesgo de ser detenido, si se encontraba en las calles después de las diez de la noche sin un permiso. Otra forma de control, que se aplicó en Virginia y Texas, eran los impuestos laborales, que obligaban a los afroamericanos a realizar trabajos forzados sin recibir un salario a cambio (Contarino, 2015 p. 55).
Se realizan contratos entre los terratenientes y los antiguos esclavizados libertos bajo el sistema "sharecropping" (aparcería), en el cual, el dueño de la tierra alquilaba un pedazo de su parcela, a cambio recibía una parte de la producción agrícola, pero se obligaba a los afroamericanos a entregar más de la mitad de sus cosechas como pago a los terratenientes; además debían a asumir los costos de herramientas, arrendamiento y animales. En el contrato se especificaba que la compra de alimentos, suministros y ropa se las tenía que realizar en las tiendas controladas por los terratenientes, quienes inflaban los precios a su favor para mantenerlos endeudados.










