Tejiendo con las palabras
UN CANGREJO
Tradición oral de las comunidades afroecuatorianas, recopiladas por Juan García Salazar
Un cangrejo con su espada me quiso poner un cacho. Yo le prendí una patada y le quiebré el carapacho.
Un cangrejo con su espada me quiso poner un cacho y me dice qué buscaba en solitario lugar, que tenía que regresar en ese mismo momento, que él era el primer sargento, que ese lugar lo guardaba y así me lo interrogaba un cangrejo con su espada.
Yo le dije: Sí, Señor, traigo mi certificado, mi pasaporte blindado del mesmo Gobernador. Lo abrió y lo leió como un doctor y me dice: Pase usted y no regrese otra vez porque no le doy despacho, y así una vez, el cangrejo me quiso poner un cacho.
Yo regresé muy sutil por agua menos por tierra. Era un Ministro de Guerra, una jaiba en el cantil*. Hombres, tenía más de mil que le había dado el cangrejo, que ni muchacho ni viejo por ese lugar pasaba cuando me lo dije eso yo le prendí una patada.
Yo le tiré una charada y me dejuendí con valor. Cuando saqué la cabeza, le di al sargento mayor. El cangrejo, de temor salió corriendo de mí. Prisionero lo cogí y se le di a guardá' a un muchacho. Cocido me lo comí y le quiebre el carapacho.









