En la zona del norte de Esmeraldas, cuando muere un niño o una niña menor de 7 años, por considerarlo un ángel, lo despiden con el chigualo. Los elementos que forman parte del funeral, que dura toda la noche, son: los cantos alusivos a la inocencia del infante y su entrada al cielo, juegos corporales colectivos a manera de rondas infantiles y cuadrillas, comparten comidas y bebidas, recitaciones y décimas; todo en el salón de la casa de sus padres o padrinos, decorado fundamentalmente de color blanco o colores claros. Este ambiente con tinte de celebración alude a que su ser amado será recibido de la misma manera en el cielo.
Los arrullos, por su parte, son cantos que se hacen en honor a los santos y vírgenes a los cuales se adoran u homenajean durante todo un día que corresponde con la fecha fijada por el calendario católico. Entre los arrullos más conocidos está el de la Virgen del Carmen en el mes de julio, a San Antonio en junio y a San Martín de Porres en noviembre.
En ritmo de arrullo también se pueden componer canciones que tocan temas de la vida diaria de las comunidades.
La música marimba de Esmeraldas
Incorpora instrumentos como la marimba, bombo, guasá y cununo, acompañados de bailadores y vestimentas típicas; mediante esta música y danza el pueblo afroesmeraldeño expresa su identidad, espiritualidad y cultura propia (Minda, 2014).
El canto de marimba «La Caderona» es un ritmo que se concibe como un canto dedicado a la belleza de la mujer afroecuatoriana; esta belleza se manifiesta a través de la coreografía de la danza.
La bomba del Valle del Chota
Es un género musical propio de ese territorio ancestral, tiene su propia danza y se entona con el instrumento llamado también «bomba», símbolo cultural de los ciudadanos afrochoteños.











