Al término del evento, comenten cómo se sintieron al presentar sus productos. Después, expongan cómo el público reaccionó ante éstos.
- Cada equipo describe en una ronda breve qué emoción predominó al exponer: nervios, orgullo, satisfacción o inseguridad.
- Se contrastan esas emociones con las reacciones observadas en el público: aplausos, preguntas, silencio o comentarios críticos.
- Se concluye que la retroalimentación del público es una fuente de mejora para el producto y para la próxima presentación.
Respuesta orientativa: Presentar un producto propio genera nervios y orgullo a la vez; la reacción del público (preguntas, aplausos o críticas) confirma si el mensaje sobre la contaminación visual y auditiva llegó con claridad y motiva a mejorar la propuesta.










