Piensen en conflictos de la vida cotidiana en los cuales reconozcan las orientaciones de la página anterior.
Respuesta orientativa: Ejemplos de conflictos cotidianos son el uso turnos del recreo sin acuerdos, discusiones por el préstamo de materiales escolares, desacuerdos en casa sobre el uso de pantallas, o chismes entre compañeros. En todos ellos se reconoce que hay partes con intereses o necesidades distintas y que la respuesta violenta (gritar, golpear, excluir) no resuelve el problema de fondo.
Reflexionen acerca de cuáles son las mejores formas para solucionarlos sin recurrir a la violencia.
Respuesta orientativa: Las mejores formas son hablar con calma y escuchar a la otra persona (diálogo), buscar acuerdos donde ambas partes cedan algo (negociación), trabajar juntas hacia una meta común (colaboración) y, si no se logra el acuerdo, pedir ayuda a alguien imparcial (mediación). Así el conflicto se transforma en una oportunidad para aprender y mejorar la convivencia.









