Con base en lo anterior, enlista las emociones que desequilibran tu conducta y estado emocional con el fin de hacer un diagnóstico de emociones.
- Se identifican las emociones que suelen alterar la conducta: enojo, frustración, miedo, ansiedad, tristeza profunda, celos e inseguridad.
- Se reconoce en qué momento aparecen: al perder un juego, al recibir una crítica, al sentirse excluido o al enfrentar una tarea difícil.
- Se registra cómo reacciona el cuerpo y la conducta: ganas de gritar, llorar, aislarse o dejar de participar.
Respuesta orientativa: Emociones que desequilibran mi conducta: enojo, frustración, miedo, ansiedad, tristeza, celos e inseguridad. Suelen aparecer cuando pierdo, cuando me critican o cuando me siento excluido, y me llevan a gritar, llorar o aislarme.
Para que tengas mayor certeza, pide ayuda a tus amigas, amigos y maestra o maestro.
- Se pregunta a dos o tres compañeros y al docente en qué momentos notan que cambio de ánimo.
- Se comparan sus observaciones con la lista propia y se agregan las emociones que no se habían reconocido.
- Se anotan las coincidencias, pues son las emociones más evidentes para los demás.
Respuesta orientativa: Al preguntar a mis amigas, amigos y maestro, ellos señalaron que me enojo cuando no me eligen en el equipo y que me pongo triste cuando saco baja calificación; eso confirma y amplía mi lista.
También puedes pensar en algunas situaciones vividas en casa, donde tus familiares hayan señalado este tipo de emociones en ti.
- Se recuerdan momentos en casa: discusiones con hermanos, regaños, cambios de planes.
- Se identifica qué emoción mostró la familia en ese momento: coraje, llanto, silencio.
- Se escribe la situación y la emoción asociada para completar el diagnóstico.
Respuesta orientativa: En casa me han dicho que me enojo cuando no me prestan el celular y que me pongo triste cuando mis papás llegan tarde; esas situaciones muestran emociones que desequilibran mi conducta.








